Bloqueo Económico, política intervencionista de Estados Unidos

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Cuando hablamos de bloqueo económico en Cuba casi siempre nos remontamos a 1959 tras el triunfo revolucionario. Sin embargo, la historia cubana define claramente antecedentes de la política injerencista e intervencionista de Estados Unidos en Cuba desde mucho antes.

La ambición de Estados Unidos de dominar a Cuba, e incluso de anexarla, se remonta al siglo pasado y fue defendida como política de Estado por Thomas Jefferson, James Madison y John Quincy Adams.

Basta recordar la definición de “fruta madura” con que fue designada Cuba para graficar la supuesta teoría de que la isla caribeña caería por su propio peso en manos de Estados Unidos.

No obstante, el imperio logró finalmente intervenir en la guerra hispano-cubana y arrebató la libertad ganada a España, asumiendo la gobernación de la isla y solo después de garantizar el derecho de intervención, a través de la Enmienda Platt, permitió la independencia en 1902, bajo sus condiciones.

A partir de ese momento inició un proceso de apropiación de tierras y espacios bajo el amparo del Gobierno de transición impuesto en la isla.

Durante los primeros años del siglo XIX comenzó la expansión de compañías norteamericanas al multiplicarse la inversión de capital, convirtiendo a la isla progresivamente en colonia económica de los Estados Unidos.

La firma del Tratado de Reciprocidad Comercial en 1903, abrió el mercado cubano a los productos norteamericanos, ofreciéndole un amplio margen de preferencia arancelaria a favor de Estados Unidos.

Ya para 1959 las inversiones extranjeras en Cuba superaban los mil millones de pesos, ocupando uno de los primeros lugares en América Latina.

Un reducido número de personas y empresas, principalmente de intereses de Estados Unidos, poseían las industrias existentes en el país, con un peso sustancial en la industria azucarera.

Eran dueños además, del transporte, los recursos minerales y la mayor parte de la tierra, que eran trabajadas por agricultores cubanos, obligados a pagar renta por cosecharlas.

Imagen: cubacontrabloqueo.cip.cu

Mientras esto sucedía, más de 140 mil familias vivían en extrema pobreza y seiscientos mil niños no disponían de escuelas.

La economía cubana dependía entera y absolutamente de Estados Unidos al tener el Comercio Exterior, una alta concentración en su mercado.

Los ingresos en divisas, la tecnología, los equipos, las piezas de repuesto, los combustibles, las materias primas, los bienes industriales y los alimentos, así como todo el equipamiento existente en el país procedían de Estados Unidos.

Restaurar la nacionalidad en 1959 fue un acto rebelde que hasta hoy no nos perdonan los vecinos del norte. Hacer colapsar a la economía cubana es una empresa titánica en la que emplean toda la fuerza de alguien que se cree superior solo por ser más fuerte.

Que a nadie le quepa duda, el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba luego del triunfo revolucionario, tiene los mismos ribetes negros de aquella intervención que en 1899 arrebató el sueño independentista de una isla y puso en práctica el sueño frustrado de ser su patio trasero.

Niuvis Ivón Torres González
Niuvis Ivón Torres González

Directora de la Emisora Radio Libertad.

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