Entre público y Molinos Teatro, empatía
Por: Raúl Martes González.
El grupo Molinos Teatro presentó frente al cine Iremú, en avenida de la Libertad, “El gallo Malayo”. Es una adaptación hecha por Orlando Pérez (integrante) de la obra “El Gallo de boda”, como parte de una naciente tradición de compartir arte y emociones con el público en plena calle bajo la dirección de la joven instructora de arte Leyisbel Acosta.
La función narra durante 35 minutos sobre unos campesinos que llegaron a una Fiesta Nacional Cucalambeana, con sede en la ciudad de Las Tunas, donde se desarrollan juegos tradicionales, y allí, en un ambiente de canturías, ellos deciden contar la historia de “El gallo Malayo”.
Molinos Teatro realiza este tipo de labor junto a presentaciones de sala e incluye en su repertorio obras para niños y adultos, además de la puesta hoy en escena, “Ceniciento”, “La Cucarachita”, “Don Juan Tenorio”.
En el 2004, fecha de fundación de este grupo aficionado, apareció el teatro de relaciones, en Puerto Padre, a través de las cuales los artistas incorporan al público como actor activo de sus espectáculos.
Unidos por vocación a la actuación dramática, figuran al lado de Leyisbel en la perseverancia, los jóvenes instructores de arte y estudiantes universitarios Neivis Caram, Iris Maité Lorenzo, Jeidis Almaguer, Orlando Ponce de León y Alejandro Céspedes.
Su presencia se hizo notar en el Festival Latinoamericano de la Asociación Internacional de Teatro Amateur (AITA) 2007, celebrado en La Habana; y en el Nacional Olga Alonso, con sede permanente en Fomento, Sanctis Spíritus, durante los años 2006 y 2007.
A este crédito alcanzado en sólo cuatro años de permanencia, los jóvenes artistas agregan sus actuaciones para públicos en las provincias de Guantánamo y Camagüey; de las ciudades de Las Tunas y Puerto Padre, Delicias, San Manuel y Vázquez.
El grupo Molinos Teatro finaliza hoy su presentación de “El gallo Malayo”, y en lo adelante dedicarán su esfuerzo al asunto de montar la nueva obra titulada “Una cucarachita llamada Martina”, del dramaturgo matancero René Fernández, para que engendre en calles y centros de trabajo el arte de intercambiar ideas, energías y sentimientos con su auditorio.
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