Establo abierto
Por: Julián Puig Hernández.
jpuig@enet.cu
Marilyn Pérez Pérez (Chaparra, 1975) nos abre la puerta de papel con una obra primorosa titulada Establo abierto. Se trata de 27 poemas donde se habla, con fabulación indiscutible de nuestros quehaceres cotidianos y donde reciben solución las más inusitadas divergencias en un puñado de versos no puestos por pura casualidad.
Mirtha Beatón Borges, su editora, asegura que el establo es el mundo, y lo es; también que las décimas, cancioncillas y formas arromanzadas se dan las manos olorosas a heno, y yerba fresca, a manantial.
Pero no es obra simple aunque sí sencilla. Nada requiere tanto esfuerzo como lo sencillo. Resumir un suspiro en un golpe de lápiz no es fácil, hacer las cosas sencillas es muy difícil. Lograr que un poema se hermane con otro es hacer de ese hilvanamiento un proceso, es producir sentido y aquí lo hay, como en las industrias donde a través de las largas esteras pasan los productos que poco a poco van arropándose antes de salir al mercado.
Citemos dos ejemplos que ilustran el convite en esta lectura:
Los duendes
Cayeron pirsin
En mis juguetes
Y por la casa
Caminan duendes.
De caras gordas,
Rojos cachetes,
Siempre sonríen
Los alcahuetes.
Si va el abuelo
A su banquete,
Tiene comida
En el taburete.
Y si la abuela
Trae el carrete
Ya de la aguja
No está el ojete.
Grita la madre
¡Perdí el arete!
Luego lo encuentra
En mis juguetes.
No quiero nada
Con esos duendes,
Tienen la casa
Toda al garete.
Los hermanitos
Los hermanitos
Están cansados
De los juguetes
Y los regaños.
Dejan las cosas
Por todos lados;
No cuidan nada:
Son dos malcriados.
Creen que la casa
Es un establo.
¡No en el asiento,
Vayan al patio!
¡Pórtense bien,
Háganme caso!
Si se están quietos
Les doy regalos.
Los hermanitos
Siguen jugando
Ya a las promesas
No le hacen caso.
¿Serán los hermanitos duendes, o duendes los hermanitos?
Cada personaje en su justo sitio está: el gallo, el sol, el caballo Ritolín, la golondrina, el colibrí, la mariposa, el jazmín, la margarita, la lluvia, Juan Serafín, el tomeguín y toda una fauna común, autóctona que nos evoca la cubanía, el tesoro de la proximidad, lo identitario, lo nuestro.
50 cuartillas que pueden leerse de un golpe; pero deben consumirse como el buen postre, degustando los detalles, despacio para que no se acabe enseguida, amainando el agitado galopar del deleite.
Están aquí, aunque no se lo hayan propuesto, Cecilín y Coty, los emblemáticos personajes de dibujos animados de Cecilio Avilés, porque él ha puesto su talento en las ilustraciones y Ricardo Reyes,Richard, anda de la mano con su maestro.
Establo abierto es una invitación para entrar a los espacios creíbles de la creación ¡Entren señores! Grita el portero, que puede ser un caballo emplumado con voz chillona de pájaro parlanchín, y se entra por una puerta que jamás podrá cerrarse y un extraño embrujo te hace permanecer en el más plausible ensueño. |