Las manos y el ángel
Por: Raúl Martes González.
Las manos y el ángel, identifica el programa de actividades que inicia hoy 22 de octubre, organizado por la Asociación de Música de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en Puerto Padre, como evocación a Emilianito Salvador (Emiliano Salvador Pérez) en el aniversario 17 de su muerte.
A las tres pasadomeridiano, el público ascenderá a la plaza del creador, para depositar una ofrenda floral ante la imagen de hombre y piano, inseparables en lo más alto de esta ciudad; una hora después, será inaugurada una exposición fotográfica, también, de homenaje.
Los días 23 y 24 se desarrollarán el conversatorio “Vida y obra de Emilianito”, conciertos del cuarteto de saxofones Portus Sax y el pianista Yordángel Guerrero, en los jardines de la sede municipal de la UNEAC.
A los 5 años de edad tocaba bien las pailas en un grupo llamado “Los amigos” que dirigía Santos Alberti, en el poblado de Delicias, tierra natal de Emilianito. Aquí tuvo sus primeras clases de piano con Ana Nadal. Lo recuerda Ernesto Díaz Gómez, quien supo de él desde la niñez.
Además, integró “Ases juveniles” junto a Gerardo Corredera, Tomasito Velázquez y Gabriel Ramírez. Muchas veces actuamos juntos en nuestro territorio y La Habana.
En la capital tuvo escuelas tan importantes como la Nacional de Arte, el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, grupo Pablo Milanés, Emiliano Salvador y su grupo, que lo llevaron a transformarse en uno de los mejores pianistas de Cuba y del mundo, principalmente, en el latinjazz (yaz latino), por su versatilidad, al tener dominio pleno del piano y los géneros danzón, boleros, contradanza y son, afirma Díaz Gómez, director de orquesta, compositor e instrumentista puertopadrense.
A partir de los 19 años realizó estudios de orquestación y composición con Fred Smith y Leo Brouwer, y perfeccionó sus estudios de piano con María Antonieta Henríquez.
Con su grupo, Emiliano Salvador realizó extensas giras por Europa (Francia, Alemania, España, Bélgica, Holanda, Suiza, Italia, Polonia, Suecia); América Latina (Colombia, México, Puerto Rico y Nicaragua) y Canadá. Participó en los festivales de jazz de La Habana, Montreal, Ottawa, Caracas, Moscú, Tbilisi y Bratislava.
Del creador dicen los expertos que fue un brillante solista e improvisador, pero también un compositor sutil, un melodista y armonista nato que dominaba a la perfección el ritmo y el tiempo, gracias a su condición de baterista y percusionista.
Hay quienes afirman, también, que en Holanda, en la cátedra de piano de las escuelas de música, es obligatorio el estudio de la obra de este joven maestro cubano, fallecido a los 41 años de edad, cuando tenía abierto un camino de instauración única, aunque sin concluir es útil para regocijo de público oyente y alumnos que apuestan por su escuela.
Por eso el homenaje desde hoy, en Puerto Padre. |