¿Por qué no trabajas?
Por: Raúl Martes González.
Las ofertas de ocupación segura, son tan ciertas como útiles entre puertopadrenses. Desde hace varios años, en el municipio hay plazas para ocupar la mano de obra disponible, aunque algunas no siempre se aceptan, por créditos a lo novedoso, conveniente o al desinterés.
En la actualidad demandan completar su fuerza de trabajo sectores estatales de amplia repercusión social, entre ellos la construcción, salud pública, gastronomía y los servicios comunales.
Una de las características en esa solicitud constante, es la inestabilidad de personas bajo contrato, principalmente, no capacitadas, quienes al conocer que las propuestas abundan, deciden probar suerte en un contexto laboral más apropiado o aprovechar posibilidades de mayor salario. Esta decisión es correcta desde cualquier ángulo de la realidad, porque permanece la vinculación y cada ciudadano posee el derecho de realizarse a su gusto.
Otros habitantes de la región, sin embargo, no hacen aprovechamiento de la sugerencia a la responsabilidad y nunca visitan el centro empleador para solicitar un oficio, que de manera honrada les pueda proporcionar la satisfacción de necesidades en el hogar.
¿Por qué no trabajas? Es, entre 15, la primera pregunta de una encuesta a la población desde 17 hasta 50 años de edad, iniciada hoy, que significa un nuevo método de control, basado en el contacto directo con mujeres y hombres desvinculados, mediante el cual se niega la forma tradicional conocida por tasa de desempleo.
En Puerto Padre existen más de 55 mil ciudadanos en edad laboral, el 59 por ciento de la población general del municipio, mas una parte considerable no es plantilla en los sectores estatal y privado. Los no vinculados demuestran que para ellos el trabajo carece de mayor importancia.
Habría que oír hoy las opiniones de unos pocos de los 190 millones de parados durante el 2008 en todo el mundo, consecuencia de la “crisis general capitalista, la primera de una magnitud comparable a la que estallara en 1929 y a la llamada Larga Depresión entre 1873 y 1896.
Una crisis integral, civilizacional, multidimensional, cuya duración, profundidad y alcances geográficos, seguramente, habrán de ser de mayor envergadura que las que le precedieron”, aseguró Atilio Boron, doctor en Ciencias Políticas, en el Evento Globalización y Problemas del Desarrollo ante más de 1 500 economistas, destacadas personalidades científicas y representantes de organismos internacionales que se reunieron este mes, en La Habana.
El apuro financiero y económico deja hoy una secuela más triste en naciones subdesarrolladas. En ellas, las vías para satisfacer necesidades familiares son mínimas, porque es a sus puertas donde primero tocan y de forma masiva los paros forzosos y encubiertos en las empresas capitalistas, que durante 2009 podría haber 51 millones más.
Hay inyecciones por millones de dólares y euros a la banca y las inversiones en muchas partes, con el fin de lograr el salvamento; pero, los cables están desprovistos de la información sobre quiénes y cómo se protegerá la fuerza de trabajo, sin lo cual es imposible hablar de recuperación financiera y económica. Eso sólo pueden alcanzarlo la mujer y el hombre como centro en el desarrollo del proceso productivo.
Cualquiera puede imaginarse cuanto desencanto siente una persona pobre, cuando el señor propietario le comunica que a partir de mañana ya no será parte del colectivo de su empresa, y mucha más desesperanza tendrá, si allí tenía la única posibilidad de ingreso para mantener a la familia.
De momento este sería el primer análisis por contrariedad: centrar la atención en el factor ingreso monetario, es regla general; pero, la mujer y el hombre son capaces de meditar sobre otros beneficios, como el valor de su aporte social, las relaciones laborales y el mejoramiento espiritual.
Con seguridad no todos hacen igual reflexión, dado en que el pensamiento es problémico, vertical, divergente y los seres humanos tienen motivaciones, intereses y aspiraciones. Ello explica la búsqueda desde hoy de ciudadanos en barrios urbanos y rurales, de Puerto Padre, para preguntarle: ¿Por qué no trabajas? |