Evidente solidaridad con Haití
Por: Raúl Martes González.
raulmartes@rlibertad.icrt.cu
Cada día que pasa aumenta la incertidumbre en Haití, por el desastre en la capital Puerto Príncipe causado por el terremoto de 7,3 grados en la escala de Richter y sus réplicas, y la poca capacidad del gobierno para resarcir los daños. Algunos medios hablan de hasta 80 por ciento de devastación.
El mundo ve consternado las imágenes de miles de muertos, personas agonizantes y heridas en las calles; imagina otros miles debajo de los escombros, hasta quizá si algunos aún estén con vida y en qué momento tendrán, otra vez, un techo, hospitales y escuelas quienes sobrevivieron al sismo.
La tragedia no solo ha dejado pérdidas amontonadas en forma de cadáveres y escombros de edificaciones derrumbadas; también el hecho tiene efectos excepcionales en el estado psicológico de la población, pues ahora ella teme que se repita lo ocurrido el pasado martes en la tarde.
Ante tal situación, estimada de catástrofe inimaginable en Haití por el presidente René García Preval, se ha hecho evidente la solidaridad de las naciones a través del envío de alimentos, personal de la salud, medicinas, expertos en desastres naturales y recursos financieros.
Este tipo de gesto humanitario es práctica de países como Cuba, Venezuela, Brasil, Méjico, Argentina, Rusia, China, Vietnam, Francia, España, entre otros, como Estados Unidos que ahora envió un pequeño paquete de 100 millones de dólares, un buque-hospital y más de doscientos médicos.
Asu vez, la Casa Blanca, despachó el miércoles un portaviones nuclear y tres embarcaciones anfibias, y dispuso la salida de 3 500 soldados y 2 500 marines rumbo a Haití para ayudar a coordinar la respuesta al terremoto, según despachos de Reuters y la BBC.
Sin embargo, si la primera noticia unida a otros auxilios refleja el interés humanitario de Estados, esta con olor a pólvora llama poderosamente la atención, pues nada más y nada menos que el ex presidente George W Busch junto a William Clinton son los “coordinadores” del socorro estadounidense.
La sufrida nación haitiana necesita que el resto del mundo le acompañe, desinteresadamente, ahora y después hasta erradicar la triste realidad que vive hoy.
|