Niños asalariados como gran pena del mundo
Por: Raúl Martes González.
Las niñas y los niños son escolares, por encima de cualquier otra dedicación inicial de su vida; también, tienen conformidad de ser pioneros, miembros de grupos que promueven el ahorro o buscan formación vocacional. En Cuba, es costumbre verlos solo en estos y otros haceres propios de la edad.
Por lo que pueden llegar a ser, se les respeta y considera célula de nuevas energías con que el pueblo hará edificación sosegada del futuro a todos prometido.
En otras partes del planeta hay, sin embargo, realidades muy tristes acompañadas de incomprensiones sobre el verdadero significado de la niñez. Ella viene al mundo para crear, pero no se tuerza su papel mandándola antes al compromiso asalariado, en lugar de a la formación educacional.
Un informe de la Organización Internacional del Trabajo, divulgado el pasado 8 de mayo por la agencia española de noticias (EFE), denuncia que unos 115 millones de niños ‘’todavía están expuestos a labores peligrosas’’.
Esta es ‘’una variable que con frecuencia se utiliza para referirse a las peores formas de trabajo infantil’’ y que ni la Unión Europea ni Estados Unidos han criticado jamás. ¡Raro!, porque qué mayor violación de los derechos humanos.
La propia entidad mundial delata que entre esas faenas calificadas de peligrosas, los menores están expuestos a ‘’jornadas extremadamente largas o a sustancias contaminantes, como pesticidas’’.
Después del sorprendente estudio, la universal organización tiene por meta eliminar las peores formas de trabajo infantil en el 2016. Límites y más límites, pero, ¿qué podrá hacer una sola organización por muy interesada en el asunto, si no tiene el apoyo de los gobiernos?
Mientras el tiempo va y viene, la niñez no tiene descanso.
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