Una tarea ardua, paciente y de mucho cuidado
Por: Julián Puig Hernández.
La campaña antivectorial es la lucha contra insectos y artrópodos transmisores de enfermedades al hombre y por eso se consideran vectores, porque pueden trasmitirles enfermedades a las personas a través de picaduras o mordeduras.
En el municipio de Puerto Padre existen varios espacios dentro de lo que es el “Programa de control de vectores”, que agrupa al Programa de control de roedores, sobre todo los ratones y el Programa de control del Aedes Aegyptis. También existe el Programa de otros culícidos; es decir, otros mosquitos, entre ellos la mosca.
Todos son importantes desde el punto de vista sanitario, por lo que puede provocar. De hecho que ha habido brotes y epidemias, donde se hace más énfasis en el Aedes Aegyptis y en el hemófilo que trasmite el paludismo.
Existen otros vectores, por ejemplo el tracoma que es un artrópodo también que trasmite la enfermedad de Chagas.
Desde los años sesenta ha cambiado mucho el clima, la ecología, y también las relaciones internacionales lo cual permite viajar a otros países con enfermedades exóticas, cuestión que nos expone y al tener esas condiciones pueden venir también enfermedades.
Y si se dispone del vector, al trasmisor, o sea ese mosquito o ese tracoma, que se pone en contacto con la persona enferma, puede traer y provocar transmisión de enfermedades.
Esta campaña tiene un grupo de trabajadores que laboran en el control y la prevención, con un sistema bien organizado de mando como es el caso del Operario A, encargado de visitar la vivienda en busca de las posibles madrigueras y es con el objetivo de descubrir, detectar al vector antes de que se produzcan enfermedades. Este perito tiene que revisar 18 viviendas diarias, que tal vez parezcan pocas; pero analizando todo al detalle, los patios, los vericuetos de este, los interiores de la casa, debajo de las camas, detrás de los escaparates, los recipientes con agua, los maceteros con plantas naturales, constituye una tarea ardua, paciente y de mucho cuidado.
Ellos son los encargados de destruir todo indicio que haga posible la existencia de vectores.
Está, además, el Operario B, que supervisa el control de la calidad, después que pasó el Operario A. Esa persona revisa todo lo que ya de antemano ha hecho el anterior experto.
A las ocho de la mañana, de cada jornada, existe una reunión donde se pasa revista a todos los arreos que deben llevar tanto los operarios A, como los B, así como los otros dos elementos del sistema. (Espejos, frascos para las capturas, linternas, los modelos donde se refleja la visita, los talonarios de multas), si faltara algún implemento no se puede trabajar.
El municipio, ha sido afectado por varios focos de mosquitos, y en el año 2006 hubo una epidemia de Dengue; ya en el 2007 se redujeron los focos a 12, en el 2008 a 6 y en lo que va de año sólo uno en el Cayo Juan Claro, zona considerada de riesgo porque hay entrada de Buques del exterior y personas que inconscientemente pueden traer vectores e introducirlos en nuestro territorio.
También hay un procedimiento que se llama “Sistema de Vigilancia para el vector” donde se utilizan larvi-trampa, que son unos recipientes artesanales con las condiciones para receptar vectores y donde tienen las facilidades, sobre todo el mosquito, para su reproducción.
Estos aditamentos se colocan en todas las manzanas, dentro de las viviendas o en lugares que están estratégicamente diseñados para que el mosquito vaya. Se han colocado, principalmente, en casas de personas que tienen camiones, tractores o cualquier vehículo que viaja a otras regiones donde existe alto grado de infestación.
Estos recipientes se revisan cada siete días, que es el período en que el mosquito deposita sus huevos hasta que se reproduce. El sistema está diseñado para detectarlo de manera precoz; es decir, de forma larvaria y destruirlo en esa fase.
En el municipio, hay 336 personas que laboran en la campaña, distribuidas en Puerto Padre, Vázquez, Delicias, San Manuel y Maniabón. También, un grupo de 34 trabajadores laboran en el recontrol; a través de inspecciones mensuales.
Este sistema de trabajo, tan riguroso, existe en Puerto Padre desde el año 1983, cuando surgió la campaña.
Aún, con todo esto y las charlas que se han hecho en todos estos años, todavía hay personas que hacen oídos sordos a todas las advertencias de los operarios.
Los productos que se utilizan en la lucha contra los vectores, son comprados en el exterior, con un gasto superior debido al bloqueo, ya que se necesita adquirirlos en terceros países, zigzagueando los constantes subterfugios por donde opera Estados Unidos contra el pueblo de Cuba.
Las medidas para el control del foco se dividen en Medias Primarias, que son de saneamiento básico, y las Medidas Secundarias que consisten en la aplicación de productos químicos.
Las primeras son las prioritarias y consiste en saneamiento básico: recogida de escombros, canalizaciones de zanjas, desyerbes en las márgenes de los ríos; o sea, que permite con la mano del hombre y con pocos recursos reorganizar el medio para evitar que el mosquito se reproduzca. Las medidas secundarias son las fumigaciones y las desinfectaciones que se realizan en los controles de focos, con productos químicos para matar al vector.
Versión de las declaraciones de la doctora Vivian Santana, directora municipal de Higiene y Epidemiología. |