Mi casa se fue a bolina
Por: Raúl Martes González.
Puerto Padre, Las Tunas, 1 de nov (RL).-Un mes y unos días trascurrieron de la travesía de Ike por este término. Siete y ocho de septiembre fue el acontecimiento. El tiempo, sin embargo, no pasó simplemente, porque la muchedumbre disminuye la devastación de aquellos días, que pasaron a la historia por lo nunca antes visto.
“Al amanecer de ese lunes salgo de la Zona de Defensa, en la cual cumplo la tarea de Oficial de Defensa Civil. Llegué a mi casa y me encuentro camas, colchones, ropa, todo, en la calle; también, paredes derrumbadas. Se me oprimió el corazón.
Pensé en ese momento que después de tantos años, casi ciento, habíamos perdido el hogar en 4 ó 5 horas nada más, y como no es bueno ser pesimista, comencé a recoger tejas, madera, ladrillos y otros recursos que me pudieran ser útiles”.
Esta es parte de la historia sobre el efecto del meteoro en la propiedad de la familia compuesta por Norberto Williams Leyva, Dania Pérez Hernández y Teresa Leyva Chacón, que inició la recuperación de su vivienda el mismo día 8 de septiembre. Hoy residen en cuatro habitaciones, hasta que le asignen los materiales para edificar lo destruido.
Norberto y su esposa Dania inician la faena de rescate al atardecer de cada día, después de cumplir una jornada laboral de 8 horas. Él como inversionista en la Dirección municipal de Cultura; ella, es estadística en la base de ómnibus de Transporte Escolar. Teresa ya no puede por los 91 años de existencia en suelo cubano.
Este hombre modesto sabe hacer más: ganó el Concurso Nacional “Kmilo no hay mar de olvido que apague 100 fuegos”, en el 2007, con el cuento “Jóvenes”.
Es el mismo triunfador, pero en el Concurso Nacional Alejo Carpentier “Lo Maravilloso y Real”, de 2004. Titula la obra “Sentencia”, en la que narra que a los 10 años de edad aprendía el viejo oficio de reparador de calzado en el pequeño establecimiento del viejo inglés.
Ya desde entonces, Williams es un hombre que crece con el hacer. Por eso reparar su vivienda con apoyo familiar le es normal, de lo cual sacará provecho porque escribirá un nuevo cuento que piensa titular “A bolina”, para fijar en las memorias el terrible recuerdo del peligro huracán. |