Tras las huellas de Vilma, mujeres de siempre
Por: Rosa María Ramírez Reyes.
Escuchar en voz de la autora la crónica Tras las huellas de Vilma, mujeres de siempre
Cuando apenas comienza a divisarse la claridad del día, la ingeniera Claudia Torres desanda kilómetros para aventurarse junto a sus compañeros de labor en colinas blancas de las que salen toneladas de sal para la industria y el consumo humano; allí al otro lado del mar está la fábrica que dirige; mientras la doctora Elsa María Rodríguez tras alistar a su hija adolescente va por la sonrisa de pequeños y el buen obrar del Hospital Pediátrico Raymundo Castro Morales, colectivo que comanda desde hace un buen tiempo.
Por su parte, desde el poblado de Maniabón se traslada hasta la ciudad la diputada al Parlamento Cubano Vitalina Álvarez Torres para conducir la Asamblea Municipal del Poder Popular, tarea que desempeña hace ya una década.
Como Claudia, Elsa María y Vitalina otras treinta mujeres en Puerto Padre ocupan altas responsabilidades estatales a las que llegaron por méritos y capacidad, también porque tienen la inspiración de Vilma Espín, paradigma de fémina emprendedora y quien desde el mismo Primero de Enero de 1959 junto a Fidel identificaron en las cubanas un baluarte indispensable en la construcción de una sociedad nueva.
No solo las mujeres que dirigen en Puerto Padre, siguen las huellas de la eterna guerrillera, sino también lo hacen médicas, enfermeras, maestras, técnicas, deportistas, … en fin trabajadoras, quienes se entregan con pasión a la labor que realizan y distinguen porque a la par protagonizan los hogares. A ellas se suman también las estudiantes y amas de casa.
Este 18 de junio, día en el que cubanas y cubanos conmemoramos el tercer aniversario de la muerte de la incansable luchadora, las 36 mil afiliadas a la Federación de Mujeres Cubanas, en Puerto Padre, dedicamos el pensamiento primero a Vilma, ejemplo singular de madre, esposa, dirigente, soldado y compañera, de guerrera por los derechos de sus semejantes.
Hoy como en cada jornada le rendimos tributo desde cada sitio donde nos sabemos útiles y cultivamos la virtud, porque a eso nos enseñó y alentó siempre.
No es casual entonces que este viernes de junio la calidez del día armonice con la exaltación femenina y en colectivos laborales, estudiantiles u hogares de familias se hable con más intensidad de la amiga entrañable de los humildes.
Tampoco asombrará si Magalis Chacón, la camionera de Chaparra detenga el equipo y suelte su cabello negro al viento como solía pedirle Vilma cuando se encontraban en los plenos nacionales de la organización; o la inquieta Eduviges Infante organice su campechana zapatera, esa misma que un día la heroína elogió al entrar a su sencilla casa de Maniabón; o Lidia Waldina Alvarez recuerde aquel pañuelito blanco hecho por una artesana de la localidad que un día regaló como muestra del afecto de las puertopadrenses.
Así cada mujer encontrará hoy como venerarla, y lo hará con el sano orgullo de saberla ahí enseñándonos el verdadero camino para alcanzar la plena equidad de género. |