Los nuevos tiempos y el reconocimiento a Julio Antonio Mella
Por: Julián Puig Hernández.
Con la entrega del carné a cincuenta nuevos miembros de la Unión de Jóvenes Comunistas en el municipio de Puerto Padre se le rinde homenaje a Julio Antonio Mella, en el Aniversario 96 de su natalicio, en la escalinata universitaria, ubicada en la parte más encumbrada de la villa.
Previo al acontecimiento se le fue dando cumplimiento a un programa para la ocasión, contentivo de un Trabajo Voluntario, el quince de marzo en la Granja Agrícola Juan Manuel Márquez, al oeste del territorio, y más de una centena de jóvenes hicieron una larga caminata (más de veinte kilómetros) desde Puerto Padre hasta el Campismo La Aguada de Vázquez.
También fueron convocados los miembros de la membresía comunista para hacer labores de recuperación forestal debido a las afectaciones que sufrieron nuestros campos durante el azote del Huracán Ike.
Por su parte, los encargados de hacer las acciones recreativas, acometieron la Copa 13 de marzo, aglutinadora de practicantes de distintas disciplinas, entre las que se destacaron el fútbol y el ajedrez.
La Unión de Jóvenes Comunistas en el municipio de Puerto Padre tiene más de tres mil miembros, organizados en doscientos 93 organizaciones de base, ubicadas en todos los sectores de la vida económica y social del territorio.
Entre las urgencias de la organización para los actuales momentos está la vinculación de los jóvenes al empleo, el funcionamiento y fortalecimiento de su estructura orgánica y la de propiciar un mayor número de actividades culturales y recreativas para la membresía.
Es así como hoy, con un sencillo, pero emotivo acto se le da una interpretación contemporánea a aquel joven, líder comunista, Julio Antonio Mella, asesinado en México el 10 de enero de 1929 por esbirros de la dictadura de Gerardo Machado.
Con acciones de esta naturaleza cobra fuerza la frase Muero por la Revolución que llevaba en si misma toda la fe y el ímpetu de su acción luchadora con la que despertó multitudes y sumó voluntades en el camino hacia una sociedad justa, sin amo imperialista, ni explotados ni explotadores.
Hoy, con la Universidad municipal, vemos en nuestro propio territorio las aulas de Universidad de La Habana que fueron su primer campo de batalla y si bien desde allí emprendió la vida política, no fue el único terreno donde dejó su impronta como organizador y conductor de masas.
Julio Antonio Mella en el breve lapso de seis años (entre 1923 y 1929) fue partícipe de hechos sobresalientes en la historia de Cuba como la fundación de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de la cual fue su presidente; la creación de la Liga Antimperialista de Cuba y el surgimiento del primer Partido marxista leninista en nuestro país.
Su extraordinaria capacidad de trabajo le permitió organizar el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, en noviembre de 1923 y fue allí, en la declaración de Deberes y Derechos del Estudiante, donde Mella plantea como primer deber el de “divulgar sus conocimientos entre la sociedad, principalmente entre el proletariado manual por ser éste el elemento más afín al proletariado intelectual, debiendo así hermanarse los hombres del trabajo, para fomentar una nueva sociedad, libre de parásitos y tiranos, donde nadie viva sino en virtud del propio esfuerzo.”
Fue esa la semilla de lo que sería luego la Universidad Popular José Martí, iniciativa que vinculaba a estudiantes, trabajadores e intelectuales animados por el afán de enseñar y aprender.
Todo eso y mucho más puede verse en un sencillo acto, si los ojos llevan la profundidad de un pensamiento tan elevado como el de Mella, quien en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, en horario nocturno, abrió las puertas del máximo centro docente de Cuba para los humildes “que por su ruda labor diaria para ganar el pan, no pueden recibir las enseñanzas superiores.”
Su vínculo con la clase obrera se fortaleció al establecer fraternales lazos de amistad con hombres como Carlos Baliño, de ideas marxistas, y Alfredo López, máximo dirigente de la Federación Obrera de La Habana, por quién sintió gran admiración y lo llamó Maestro.
De esa manera Julio Antonio Mella ahondó en las filas proletarias y estudiantiles, así forjó, en días sin descanso y en desvelos fecundos, un futuro que es presente hoy.
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