Hasta el último día de mi vida
Por: Raúl Martes González.
Escuchar reportaje a María Caridad González Labadí. Por: Rosa María Ramírez Reyes.
Delicias, primero, un batey con un central azucarero de igual nombre cuando era propiedad estadounidense (actual Antonio Guiteras); ahora, un poblado en desarrollo, vio nacer a Pablo Armando Fernández, Premio Nacional de Literatura; a Teofilo Stevenson, Tricampeón Olímpico y Mundial, considerado uno de los boxeadores más grandes del universo.
Pero mucho antes, el 14 de abril de 1917, Delicias conoció del nacimiento de María Caridad González Labadí, Estudiante y Enfermera de Excelencia, congratulada con la Medalla de Oro Florence Nightingale.
A los 93 años de edad, María Caridad conserva manos de enfermera; también, dulzura y voluntad. Fue tanto el tiempo de apego al oficio, que aún en la quietud no puede desasirlo de su existencia.
En Los Ángeles, clínica de Santiago de Cuba, tiene su iniciación después de obtener el título en la propia ciudad cabecera de la entonces provincia de Oriente.
Marcané, poblado de escaso desarrollo en servicios de salud, despierta el interés de esta joven con intenciones de hacer el bien donde más se le necesite, desde sus años de estudiante. Allí conoció muchas familias que la acogieron como hija, entre ellas la de los Castro Ruz.
Igualmente, gana prestigio entre aquellos que le acompañan en la colaboración con miembros del Ejército Rebelde, para quienes siempre tiene horas, ya sea en confección textil, elaboración de alimentos o curar y proteger heridos.
A la edad de 73 años, hay en ella una mujer dispuesta a continuar y lo demuestra cuando acepta el nombramiento de presidenta de la Sociedad Cubana de Enfermería, en Holguín.
María Caridad González Labadí hoy vive en la ciudad de Puerto Padre. Aquí ha decidido dar sus últimos pasos, y llena de orgullo recordar de cuando en cuando que fue una enfermera ejemplar.
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