En pos de la excelencia
Por: Julián Puig Hernández.
Los profesionales, técnicos y obreros del hospital pediátrico Raymundo Castro, de Puerto Padre, sostienen en sus valores éticos, el amor, la entrega y dedicación por su trabajo.
Dentro de los retos que tienen el movimiento sindical y el administrativo, está lograr que esa importante institución de la salud reciba, como coronación a sus esfuerzos, la acreditación “Centro de Excelencia”.
“El logro es alcanzar que los pacientes y sus familiares se sientan aquí con la misma satisfacción que se tiene al estar en tu propia casa”, nos dice la doctora Elsa Rodríguez Romero, directora del centro.
“Aquí se impone el reto de que tú te esfuerces por complacer plenamente las exigencias de un visitante, se trata de algo recíproco, porque entonces tendrás como premio la satisfacción de otro, que luego es también la tuya”, agrega la fuente.
En este hospital hay dieciséis dirigentes, seis administrativos, ciento 55 técnicos, setenta y cinco trabajadores de servicio y veintiséis operarios que conforman una parte del nivel de producción, mientras que la profesional está compuesta por treinta y nueve licenciados en enfermería (hombres y mujeres), trece técnicos medio e igual número de médicos. Del total de empleados, el 73,3 % es del sexo femenino.
“El compromiso colectivo no es más que el compromiso que se hace en la unidad con todos los trabajadores, donde ahí se lleva una serie de parámetros a emular durante el año, eso va desde la disciplina laboral hasta todas las tareas sindicales”, afirma la licenciada Nery Palomares Cruz, Secretaria General del Buró Sindical de la institución, al explicarnos los requisitos teóricos que organizan las acciones en pos de un objetivo común: la excelencia médica.
La condición de “Colectivo Moral” fue recibida por los trabajadores luego de un riguroso análisis en el devenir histórico de la institución, pero lo que se quiere ahora exige actitudes y aptitudes que forman convicciones.
“Tenemos un colectivo con muchos años de trabajo aquí en nuestra institución y que desde siempre ha tenido entre sus metas trabajar por la satisfacción de nuestra institución y por darle el mejor servicio a la población infantil de nuestro municipio y del municipio Menéndez (Jesús Menéndez)” abunda la directora.
El brillo en el piso, la delicadeza con que se le atiende por parte de cualquier trabajador, profesional o no, el detalle en la decoración de salas u oficinas, la prontitud en la concreción de objetivos nos motivan a creer que se puede lograr todo cuanto se quiere.
Aún cuando existen imponderables que parecen imposibles de superar, porque escapan a los mismos deseos del ser humano, creemos en la perdurabilidad de sus propósitos, porque se respira un ambiente muy positivo y no hay barrera que impida el paso de quienes, con amor, se han propuesto llegar a la excelencia.
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