Elvira Díaz Castro: su canto a la victoria desde la Sierra (+Audio)

Mi gente

A sus 76 años Elvira Díaz Castro, recuerda el llamado del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, a contribuir con la educación de las familias de las montañas. Para entonces vivía los encantos de sus primeras 15 primaveras y apenas se aproximaba a las 100 lbs de peso corporal.

Mujer enérgica y comprometida con su tiempo, no puede evitar la emoción que la embarga cuando revive la historia. Cuenta que antes de subir definitivamente a la Sierra, pasaron 3 meses de preparación física, metodológica y de adaptación a la difícil convivencia en las montañas, hecho que templo su carácter y le enseñó a sortear las vicisitudes cotidianas de los maestros voluntarios.

Al respecto Fidel Castro expresó:

“Los primeros maestros fueron los maestros voluntarios, aquellos que sí estaban dispuestos a trabajar en las montañas y en los campos; ellos fueron la semilla de donde emergió ese árbol que constituye hoy nuestro sistema educacional”.

El 22 de abril de 1960, Fidel tomó una decisión para iluminar los campos y montañas cubanas: la gestación del movimiento de Maestros voluntarios.Nacen ante el problema de que las montañas del país seguían sin maestros y sin escuelas. La revolución, necesitó maestros para ir a enseñar a las montañas, y llamó a la juventud. Solicitó jóvenes dispuestos a ir a entrenarse a las montañas, y miles de jóvenes se presentaron a pasar las pruebas y a capacitarse para después ir a enseñar a las montañas. La respuesta a esta convocatoria de más de 4000 de jóvenes, demostró la sensibilidad de la generación que crecería y sostendría la Revolución.

Elvira Díaz Castro, es una de los cientos de muchachas y muchachos que integraron el 2do Contingente de Maestros VoluntariosSe enmarcó en 4 Campamentos: Minas del Frío (Central), El Roble. La Magdalena y Alfredo Gómez. Salió el 4 de octubre de 1960. Escalan el Pico Turquino en 2 ocasiones. Regresa a finales de diciembre de 1960. La graduación en el Teatro Lázaro Peña de la CTC Nacional el 23 de enero de 1961. Estuvo compuesto por1 100 jóvenes. Reunidos en La Habana el 23 de enero de 1961, expectantes en espera de la llegada del Comandante en Jefe y jubilosos cantaban, una y otra vez, el himno cuyos versos iniciales decían: “Las aulas de los montes se abrirán a la verdad,/ las aulas de los montes nunca más se cerrarán./ Las aulas de los montes sus maestros tienen ya…”.

El Comandante en Jefe, al iniciar su discurso a los graduados, reconoció el valor y la entrega de esos jóvenes para solucionar el gran problema de contar con maestros en las aulas de las zonas montañosas del país. Fidel dijo:

“No había maestros para las montañas y no era fácil resolver el problema. La vida de las montañas es dura. No es fácil adaptarse a la vida de las montañas para quienes no han vivido nunca en ellas. La clave del problema es este: para la montaña no había maestros […] Ocurría muchas veces que se designaban maestros para las montañas, y llegaban los miércoles y se marchaban los viernes. Esa era una realidad que no debe ocultarse: la República no preparó maestros para enseñar en el campo”.

Más adelante, Fidel argumentó que, aunque parecía difícil hacer maestros para los montes, cuando se hizo el llamamiento acudieron a ofrecerse cerca de 5 000 jóvenes. Al cabo de seis meses, la República contaba con 2 500 nuevos maestros preparados en el espíritu de las montañas y dispuestos, desde el primer momento, a enseñar en los más apartados rincones del país.

Entrevista a Elvira Díaz Castro:

Grabiel Peña González
Grabiel Peña González

Periodista. Máster en Nuevas Tecnologías para la Educación. Profesor Asistente. Miembro del Contingente Elio Constantín. Miembro de la UNEAC.

http://grabielpena.cubava.cu/

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