Busto de Las Madres

Puerto Padre: donde se celebró por primera vez en Cuba el Día de las Madres

Puerto Padre

Las verdades históricas, casi siempre irrefutables y con decenas de evidencias sobre las espaldas, son muy difíciles de poner en entredicho; sin embargo, hay excepciones.

Durante años se dio por seguro que el primer Día de las Madres en Cuba se efectuó en el poblado habanero de Santiago de las Vegas, hasta que, un día, el periódico Sábado de Puerto Padre, en la actual provincia de Las Tunas, sacó de la manga una noticia capaz de poner nerviosos a los investigadores más escrupulosos: en esa ciudad nuestras progenitoras orientales fueron agasajadas una semana antes que las del occidente en un evento al cual no le faltó calor humano y respeto a los dioses de la creación.

Sobre los sucesos ocurridos en Santiago de las Vegas casi todo se sabe: el 19 de abril de 1920 coincidieron en el Centro de Instrucción y Recreo de esta villa los intelectuales Teodoro Cabrera, Gabriel Gravier, Mario Figueredo, Guillermo Gener, Pedro N. Aguiar, Armando Cremata, José Manuel Sánchez, Francisco Simón Valdés y Francisco Montoto, quienes fueron testigos de un hecho de gran repercusión nacional. Montoto, un activo promotor social y asistente compulsivo a varias tertulias literarias, sugirió en esa reunión que se escogiera un día en el año para el desarrollo del Día de las Madres, como se hacía en Estados Unidos desde 1914 por iniciativa de Miss Anna Jarvis, de Filadelfia. Y tras varias reacciones de sorpresa, todos estuvieron de acuerdo en hacer el homenaje el día nueve, segundo domingo de mayo.

En el concurrido acto del teatro del Centro de Instrucción y Recreo se repartieron rosas blancas y rojas a las mamás asistentes, donadas  por el italiano Julio Calvino, quien en aquel momento era el director de la actual Estación Agronómica. Además, se cantaron canciones y, al final, se recitaron los versos que le dedicó José Martí a doña Leonor  y el poema «A mi madre» de Diego Vicente Tejera. Ese mismo nueve, el cronista Víctor Muñoz, promotor entusiasta de la idea, publicó en El Mundo su comentario «Mi clavel blanco»:

«El día de hoy es el segundo domingo de mayo que los americanos consagraron como el Día de las Madres y que muchos cubanos quieren destinar al mismo objetivo.  No sé si conseguirán su propósito los señores generosos que, reunidos en el pueblo de Santiago de las Vegas hace semanas, acordaron trabajar para que Cuba instituya este domingo cada año. Ciertos periódicos han acogido bien la idea. Organizaciones tan poderosas como la Asociación Cristiana de Jóvenes la han respaldado (…). Cuando se logre llegar a la conclusión del propósito perseguido (…) lograrán (…) que disminuya el número de los malos hijos a nuestro alrededor y con eso habrán prestado un gran servicio a la Patria (…)».

El 22 de abril de 1921 la Cámara Municipal del Ayuntamiento capitalino, a propuesta del concejal y periodista Víctor Muñoz, acordó establecer de manera oficial el Día de las Madres el segundo domingo de mayo en todo el término de la Habana. Y en 1928 la Cámara de Representantes de Cuba le dio carácter de ley nacional.

Hasta aquí lo más o menos divulgado, pero, como me advirtió Tomás, el eficiente consultor de la Biblioteca Nacional, el asunto se tornó espinoso a partir de los artículos dados a conocer en Juventud Rebelde por los colegas Luis Hernández Serrano y Juan Morales Agüero en 2003 y 2008, respectivamente, en los cuales se le atribuye la primicia del Día de las Madres a Puerto Padre y se ofrecen numerosas pruebas.

Periódico puertopadrense Sábado
Periódico puertopadrense Sábado

Estos alegatos, temerarios y controversiales para algunos, se apoyan en las revelaciones formuladas por el periódico Sábado, de la Villa Azul, en su edición del 19 de abril de 1952, donde se prueba, documentos en mano, que el 6 de abril de 1920, antecediendo en trece días a la propuesta de Montoto, el maestro masón doctor Eduardo Queral Mayo había presentado en la tunera logia Los Perseverantes una moción donde se propone «que sea celebrado el primer domingo de mayo (Día de las Madres) en cualquier manera que tienda a demostrar el cariño y el agradecimiento a que es deudor todo hijo».

Lo interesante del hecho es que Puerto Padre no solo fue el pionero en instituir en Cuba el Día de las Madres, sino que también fue el  primero en hacerlo realidad en toda la Isla el 2 de mayo de 1920, es decir, una semana antes de la jornada lisonjera de Santiago de las Vegas. Aunque, lamentablemente, Sábado no ofreció nunca informaciones detalladas sobre lo sucedido ese día en la Villa Azul.  

Un año después de festejado en Puerto Padre el primer Día de las Madres, La Habana hizo lo mismo con gran esplendor. Por entonces ya residía en la capital el farmacéutico Queral Mayo, quien envió un telegrama al venerable maestro de la logia Los Perseverantes, donde escribió:

Plaza Habana, mayo 8, 1921, 1:20 p. m.

Rafael Nadal. Puerto Padre

Celébrase aquí éxitos festejos de las madres igualmente establecidos por mí en esa ciudad hace un año, por primera vez en Cuba.

De todas formas, no creo que las gestiones de Queral Mayo en favor de las madres resten méritos a las obras emprendidas en este sentido por narradores y poetas  de Santiago de las Vegas y, en particular, por Víctor Muñoz, un verdadero patriarca dentro del gremio de los comunicadores, quien hizo posible la consolidación de la efemérides en todos los hijos nobles y bizarros.

En los albores del siglo anterior, Puerto Padre, al igual de otras muchas vecindades de la Isla, se encontraba muy aislado y sus posibilidades de incidir en la vida nacional con acciones de este tipo eran, en la práctica, muy limitadas. Por lo tanto, le damos un clavel rojo a Puerto Padre y… otro a Santiago de las Vegas.

 

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