Fuerte de la Loma Monumento Nacional

El patrimonio desde los ojos de Martí (+Audio+Galería)

Ámbito cultural

El amor madre a la patria no  es el amor ridículo a la tierra…José Martí, Abdala

La cuarta villa fundada por los españoles en Cuba e instaurada como Villa del Espíritu Santo por Diego Velázquez en 1514 celebró el pasado 4 de junio su aniversario 503, y cuando todavía se escuchan ecos de la efemérides, propongo reflexionar en torno a la cultura, que no es más que el conjunto de esos bienes creados de manera colectiva.

Si el concepto Patria reúne los patrimonios del hombre, todo cuanto pueda hacerse por afianzar esos valores, será poco para tener a un ser humano más comprometido con su entorno y con la preservación de aquello que considera parte indisoluble de su vida.

La UnescoOrganización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, fundada en 1946, es un organismo especializado de las Naciones Unidas. ha creado convenciones entre los estados partes, para identificar esos tesoros que por diversas razones sufren el expolio o el descuido de las naciones que los contienen.

Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural 1972

Todavía hay un sentido reduccionista a la hora de entender qué cosa es patrimonio. El afán por la tecnología y el desarrollo sigue dañando eso que es una propiedad colectiva de la humanidad a pesar de ubicarse en determinadas regiones del mundo.

No todos los países son signatarios de las convenciones de la Unesco y esto genera diversas miradas en cuanto a las posesiones de estos bienes y determina la responsabilidad de protegerlos como legado a las siguientes generaciones.

Las guerras, la explotación desmedida del turismo y la falta de políticas para proteger esos recursos, pueden reducir a cenizas el más completo paraíso.

Cuba tiene identificados varios puntos de su geografía como patrimonio mundial de la humanidad, tanto en lo tangible como en lo intangible y este reconocimiento perfila voluntades políticas para proteger sitios que tienen en sí mismos una importancia histórica trascendente, no solo por la estética de ellos,  sino por los hechos que se gestaron en etapas fundacionales y que constituyen hoy esencia de la cultura de los pueblos.     

No se trata de vivir anclados al pasado sino mirar por esos ojos el presente, así  podemos ver el devenir y el desarrollo del hombre  como  una continuidad y no como etapas desarticuladas y dispersas.

Desde esa  intención por reconocer el valor de los que nos precedieron, el presente es un desafío para incluir a la comunidad  en la construcción paulatina de lo que ellos mismos identifican como digno de conservar en favor de su espiritualidad.

El mayor enemigo del cuidado del patrimonio es la desinformación y la indiferencia. Es una torpeza no hacer lo que está de nuestra parte para que  florezca la cultura y las tradiciones de los pueblos.

¿Qué será Cuba sin su Habana, sin los paisajes de Viñales y del Valle de Los Ingenios, sin sus tesoros subacuáticos y naturales, sin su arquitectura imponente y diversa, sin sus fortines españoles, sin sus cafetales y bateyes?

La imagen que proyectamos tiene que estar en constante revisión, en constante vigilia porque los extensos tentáculos de la globalización banalizan y destruyen.

Una de las peores crisis del mundo no es la relacionada con la de los recursos, sino con la de la identidad, esa ceguera que no permite reconocer quiénes somos y justipreciar así nuestros propios entornos.

La mezcla de los pueblos enriquecen los conceptos culturales de las naciones, sin embargo el mercado aprovecha y deslegitima prácticas milenarias solo por su afán de generar productos y reducir la cultura al consumo enfermizo.

José Martí desde La Edad de Oro y de su vastísima obra, ofrece pistas en su periodismo de lo que la humanidad precisa conservar, savia de su paso peregrino por distintos países del mundo. Desde allí aprendió a valorar el patrimonio con una visión pertinente que hoy todavía muchos pueblos de América no consiguen alcanzar.

Desde la Patria chica, desde la aldea, desde el patio minúsculo que habitamos, valoremos nuestro patrimonio y resaltemos el derecho que tienen otros de mirarlo con los mismos ojos de Martí.

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