Mujer y revolucionaria

Marbelis Infante Niles, una vida comprometida

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Marbelis Infante Niles, guerrera de todos los tiempos. La impronta de una persona en su paso por la vida está signada de virtudes y hacer comprometido. Ascender a la siembra entre los demás es cuestión sagrada que se alcanza cuando desde la humildad se sirve. Marbelis Infante Niles mucho ha construido en su andar que ya suma 73 años. Allá en sus tiempos mozos contribuyó a forjar la obra nueva de enero de 1959. Primero desde la clandestinidad, luego en las filas del Ejército Rebelde. “Vendía bonos de Pastorita, burlaba a los de Batista y llevaba provisiones a los alzados de la zona de su natal San Juan, en Jesús Menéndez” – rememora Marbelis y continúa desentrañando recuerdos de un pasado que sigue en presente – “varias veces estuve apuntada y me llenaba de coraje y los desafiaba, esos mansferreristas no me atemorizaban” “Mi padre, no biológico”, acota, “había integrado el Ejército, y él sabía cada sitio del cuartel y me lo contaba, también me ayudaba, a él debo mucho, diría la vida misma” Por sus venas corre sangre mambisa, y eso, quizás, la hizo interesarse en la causa, también al sentir desde la infancia los desmanes de la época. En su familia, a pesar de la tez negra, no había carencias, pero a su alrededor la injusticia sacaba lágrimas. Así tejió historias hermosas dentro de las filas revolucionarias con compañeros que confiaban en ella por la discreción y destreza para salir airosa de cada encrucijada. Al triunfo Marbelis Infante Niles entusiasmada con el cambio social se entregó a la edificación de la nueva obra. En el Hospital General de Puerto Padre, hoy Pediátrico Raymundo Castro Morales, trabajó desde los inicios en disímiles oficios hasta el de guillotinista, labor que desempeño hasta su jubilación en el Hospital Guillermo Domínguez López. Sabe tanto de esos andares en salones, que aún es buscada para aprender. De hecho es señalada por doctores y enfermeros, como la señorita Marbelis y eso la regocija.

Mujer y revolucionaria
Marbelis Infante Niles

En su zona de residencia, ubicada en la calle Ángel Ameijeiras, entre Camilo Cienfuegos y Juan Gualberto Gómez, en esta ciudad, mantiene el activismo en las organizaciones de masas, Comités de Defensa de la Revolución, CDR, y Federación de Mujeres Cubanas, FMC. “Mientras respire, mi corazón lata, yo seré leal a la Revolución, que estas manos y este cuerpo ayudó a forjar”. Fidelista hasta la médula, asegura que el líder la guía en cada paso que da. “Mi madre presintió la partida de Fidel; ya ella estaba bien enferma y sobre las 2 de la madrugada del 26 de noviembre de 2016, aun no sabíamos del deceso del Comandante y me dijo sin Fidel no quiero vida y murió. Eso dice de dónde me viene tanto amor por mi país y por ese hombre inmenso” Esta genuina mujer es paradigma bello de guerrera de todos los tiempos.

Rosa María Ramírez Reyes

Máster en Ciencias de la Comunicación, con mención en Periodismo. Seducida por «el mejor oficio del mundo», desde 1995 destaca las historias de vida y los hechos que relatan el hacer de nuestra gente. Los premios y reconocimientos, en su esencia, tienen la pasión por el ejercicio de la profesión. Enseñar a nuevas generaciones también es encargo que asume.

https://cronicasdelpuerto.wordpress.com/

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