Lápida

Fidel, sin fechas y sin apellidos (+video)

Fidel por siempre

La lápida de mármol advierte que ahí está Fidel, y para ello 
prescinde de fechas y apellidos. El monolito de 43 toneladas de peso,
 que simula un grano de maíz, guarda en su centro las cenizas del
 Comandante en Jefe desde hace un año.

Pedro Manuel Tejera Scull, profesor de Marxismo e Historia en la 
Universidad de Oriente y quien desde junio dirige el cementerio de
Santa Ifigenia, tiene la inmensa responsabilidad de velar por la
 custodia del héroe tras su paso a la inmortalidad.
 Según confiesa, nada en el complejo monumental es obra del azar,
sino que cada detalle lleva implícito un significado.

“Solo se leen cinco letras en la lápida: FIDEL. No tiene año de
 nacimiento ni de defunción, porque el Comandante es eterno; ni 
apellidos, que es típico de las bóvedas, ya que él no pertenece a
 nadie en particular, sino al universo.
 “El monolito se extrajo de las montañas de La Gran Piedra, en el 
origen del río Carpintero.

El banco que está frente a él y en el cual 
se depositan las ofrendas florales, tiene la particularidad de que fue
 hecho con la misma piedra, pulida, por supuesto, del bloque. Ahí
 solamente tienen acceso los familiares y sus invitados”.
 La monumental piedra está rodeada por plantas que mantienen el
 color verde todo el año, y 19 columnas unidas por una cadena en marcan 
su perímetro.

“Ello simboliza la unidad de los revolucionarios cubanos. Una de 
las columnas representa a Las Marianas, primera organización militar
femenina que tuvo el Ejército Rebelde, y sobre cada soporte hay un 
semicírculo como alegoría a la Revolución.
 “Por delante del monumento hay piedras de río, las de la izquierda,
representan al de La Plata, que fue el primer combate victorioso del
 Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, y el resto, al río Uvero, sede 
del enfrentamiento que marcó la mayoría de edad de la guerrilla”.

A la derecha del monolito se encuentra el principal legado de Fidel 
a los progresistas de Cuba y el mundo, el concepto de Revolución, y
sobre este aparecen los únicos grados que obtuvo: los de Comandante en Jefe.
 La pirámide trunca que contiene el concepto se ubica al frente del 
panteón de los internacionalistas, “para representar el vínculo de
 Fidel con la lucha en otros países, y también simboliza el pensamiento 
martiano de que “Patria es humanidad”.
 “Hay restos de 83 internacionalistas en dicho panteón.

Un poco a la
 izquierda y detrás del monolito, se encuentra el sepulcro de los
 caídos el 26 de julio, empezando por Frank País, que queda en la parte
 superior izquierda mirando a Fidel de frente, y otros tres 
revolucionarios que, aunque no murieron en las acciones de ese día, 
pidieron estar ahí.
 “Del otro lado, el panteón tiene a los caídos en la insurgencia, 
entre 1953 y 1958, pero no se hallan todos pues algunas familias 
declinaron que sus restos fueran extraídos de las bóvedas parentales”.

Detrás del monolito, se distingue una pirámide de mármol blanco que
 sobrepasa la altura del monumento. En ella se encuentran incrustadas 
en una tarja las “palabras pronunciadas por Fidel en el presidio en la
 entonces Isla de Pinos, en las cuales señala que algún día, en la
victoria, se andarían los campos del indómito Oriente, se recogerían 
los huesos de los caídos, y se reunirían en una gran tumba al lado del 
Apóstol”.
 Santa Ifigenia, lugar sagrado denominado por algunos como “el Altar
de la Patria”, posee el privilegio de albergar junto a los de Fidel los
 restos de Mariana Grajales, Carlos Manuel de Céspedes y José Martí.

Desde las siete de la mañana y hasta las cinco de la tarde, cada 30 
minutos, se realiza una ceremonia de homenaje a los héroes que
paraliza los recorridos en el cementerio. “Dos jóvenes cuidan a 
Mariana, dos a Carlos Manuel, dos a Martí, y uno al Comandante en
Jefe”.
 Además de este culto, se le ponen “flores diariamente a todos los 
monumentos, desde los primeros hasta el que se encuentre al final.
 Tenemos una rutina de cambio de estas en la madrugada, y a las seis
 am, ya todos los mártires cuentan con flores frescas.

“El cementerio Santa Ifigenia se ha convertido en destino de 
peregrinación para los revolucionarios del orbe. El área especial 
concebida para Fidel da mayor prestigio al campo santo, y 
constantemente recibe visitas de la población. Más de medio millón de 
personas, cubanas o foráneas, han venido a rendir homenaje al 
Comandante. ¡¿Qué mayor privilegio que trabajar aquí?!”, concluye así 
el entrevistado.

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