Salidero de agua. Foto: Grabiel Peña.

Higiene ambiental en Puerto Padre reclama de todos los actores sociales

Puerto Padre

Puerto Padre, en sus últimos tiempos ha degradado en el calificativo de limpieza, debido a que la higiene comunal es bien cuestionada por todas y todos como si fuera asunto de otros y no de la ciudadanía completa. Al débil hacer gubernamental, en el territorio, se suma la indisciplina social.

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Las lluvias de los últimos días, acentúan la focalidad de Aedes Aegypti. El 2018 inició con faenas de tratamiento contra el vector, aparecido en depósitos de agua, tradicionales y artificiales, asunto que remarca la presencia de vulnerabilidades muy bien aprovechadas por el mosquito para mantener la reproducción en la localidad.

A todo ello se suma que crecen vertiginosamente los microvertederos en zonas de la propia ciudad, como si eso pasara en cuestión de minutos y en medio de la oscuridad; los residuales líquidos de viviendas e instituciones estatales se mezclan con el acueducto, y en algunos sitios hay dificultades con la recogida de desechos.

Igualmente, es visible la insalubridad de algunos barrios de la periferia,  consecuencia de la acumulación de irregularidades en la higienización.

Tal realidad deja entrever fisuras en la adopción y cumplimiento de acuerdos, en el funcionamiento de las estructuras que supervisan la labor de acueductos, comunales, en la labor de promoción y prevención de enfermedades que ejecutan los equipos básicos de salud y la participación popular convocada por las organizaciones de masas.

Hace falta más energía para enfrentar todo lo anterior y librarnos del Aedes Aegypti; en 2017,  un centenar de puertopadrenses confirmaron ser enfermos de Zika y 9 de dengue.

Ante esa situación, la que no queremos en 2018, es necesario restituir la higiene en las comunidades.

No se puede estar ajeno a lo que sucede en las demarcaciones, hay que caminar más los lugares y exigir a cada entidad por el cumplimiento de su objeto social, incluyo a los órganos encargados de velar por la disciplina sanitaria.

Vivir en colectividad impone responsabilidades a cada actor social. Solo así podrá evitarse que, en Puerto Padre, aparezcan brotes de enfermedades gastrointestinales o de transmisión por Aedes Aegypti o por roedores.

Rosa María Ramírez Reyes

Máster en Ciencias de la Comunicación, con mención en Periodismo. Seducida por «el mejor oficio del mundo», desde 1995 destaca las historias de vida y los hechos que relatan el hacer de nuestra gente. Los premios y reconocimientos, en su esencia, tienen la pasión por el ejercicio de la profesión. Enseñar a nuevas generaciones también es encargo que asume.

https://cronicasdelpuerto.wordpress.com/

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