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Granma es más, pero Las Tunas no es menos

Deporte

«Un octavo inning, prólogo de un noveno que puede valer un campeonato hizo que Las Tunas rindiera, a fuerza de combatividad y tesón, al irresistible Latinoamericano. En la noche de ayer vino de abajo, como lo hacen los grandes, y despachó a Industriales 6-3 e igualó la semifinal de la pelota cubana, para forzar la decisión en su cuartel general, el parque Julio A. Mella, en el balcón del Oriente cubano».

No está leyendo un periódico viejo, así comencé esta columna el pasado 13 de enero, con el título Las Tunas, por méritos propios. Esas líneas vieron la luz solo en el espacio web del diario (http://www.granma.cu/tirandole/2018-01-13/las-tunas-por-meritos-propios-13-01-2018-10-01-11). Lo recuerdo, porque si aquel primer párrafo era una premonición, ahora es una realidad. Pablo Civil y sus batalladores tuneros son hoy protagonistas de la disputa por el título más ansiado del deporte cubano, porque cuando todo parecía perdido, que el Latino preñado de su furia azul se los tragaba, a solo seis outs de caer por tercera vez consecutiva, supieron ganar el único juego que necesitaban en patio ajeno.

Esa noche del 12 de enero terminaron de escribir la última y gloriosa página del pasado miércoles 17, pues la única oportunidad finalistas del rival, era en una serie corta. Más lejos, el 12 de diciembre del ya viejo 2017, en el trabajo titulado Un paseo por las nubes, el párrafo inicial fue: «Claro que nadie sabe qué equipo ganará la 57 Serie Nacional, pero ahora mismo habría que prohibir hablar de pelota, sin mencionar a Las Tunas…».

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Hoy seguimos obligados, por la hazaña, a hablar de los Leñadores. Creo que los peloteros de ese equipo nos permitirán las primeras palabras de este nuevo camino para quien considero el orfebre de su presencia finalista. A Pablo Civil se le ve aguerrido en el puesto de mando, participativo, toma los mismos riesgos que sus dirigidos, se muestra aglutinador, comprensivo y astuto. Esas cualidades las vimos retratadas en sus jugadores y cuando funciona así, puede que Yosvani Alarcón esté seis juegos sin batear, que Danel Castro tome tres ponches en un partido, que Jorge Yhonson, líder bateador de la campaña, no encuentre la bola, pero al final, cuando hacen falta, salen. Confiar en la tropa, recompensa.

Y menciono a Alarcón de primero, porque Civil sabía que él despertaría. Alarcón lo sabía y cualquiera que sepa de pelota y conozca a este hombre, también sabía que se desbordaría. Cuando solo quedaba un juego, el que no tenía mañana, apareció el Leñador mayor, el de más filo en el hacha. De 4-4, con jonrón y tubey, e hizo de paso que Rafael Viñales hallara el camino de su temido bate.

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Arropados en las casacas de héroes, los tuneros por primera vez disputarán el cetro y aunque creo que Granma es más, ellos han demostrado que no son menos. Final oriental, entre vecinos, con camagüeyanos, holguineros, artemiseños, pinareños, avileños y villaclareños en calidad de protagonistas, es la postal de la porfía por el banderín de la 57 Serie Nacional, que ha venido a rescatar, en el Latino habanero, en el Victoria de Girón matancero, en el Julio A. Mella tunero y en el bayamés Mártires de Barbados, al estadio como la casa de la identidad nacional, de nuestras riquezas culturales como país.

Granma, con otro timonel que traslada mucha seguridad, de una rara pero aplastante paciencia que le dan sus vastas horas de terreno, ya hemos dicho que le mete miedo al mismo susto. Carlos Martí tiene un equipo Cuba bajo su batuta y eso no hace más fácil su conducción, al contrario, le exige más. Mover esas piezas requiere de un fino tino y de unas aún más certeras decisiones. Los Alazanes poseen todos los argumentos ofensivos, bateadores de mucho tacto, que vuelan en las bases, y la más poderosa ofensiva de largometraje de la pelota cubana.

Cuentan con una de las más seguras líneas centrales, sino la más, del campeonato. Y como si fuera poco, cuatro abridores capaces: Lázaro Blanco, Alain Sánchez y los zurdos Ulfrido García y Leandro Martínez, que a sus atributos suman la ventaja que le dan los maderos de sus compañeros. El bullpen parece bien custodiado con los jóvenes Raidel Martínez y Yosver Zulueta. No veo cómo poder derrotar a ese equipo, a menos que Las Tunas, con otra proeza, nos siga obligando a seguir hablando de ella. De lo que sí estoy seguro es que los dos equipos también los matanceros y los industriales de los dos Víctor (Figueroa y Mesa), nos hicieron ganadores y el 2 de febrero próximo, con el nombre del campeón, seremos un país en la venidera Serie del Caribe.

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