José Luis Centella

Fidel es un socialista del siglo XXI

Fidel por siempre

Resulta difícil poner etiquetas a las disímiles búsquedas de alternativas al capitalismo que surgieron tras la desintegración de la Unión Soviética y el descalabro del campo socialista.

Desde hace más de una década, se habla con fuerza del Socialismo del Siglo XXI. Más que una definición homogénea es una manera práctica de agrupar procesos políticos y sociales que pretenden romper el statu quo y ofrecer una solución a las contradicciones del sistema actual.

El último libro de José Luis Centella, dirigente federal del Partido Comunista de España, se adentra en el tema con una pregunta retadora que sirve a su vez de título: ¿Es posible el socialismo en el siglo XXI?

«El libro trata de ser un panfleto, en el mejor sentido de la palabra, un manifiesto para la agitación de las conciencias», dijo Centella a Granma pocas horas después de presentar el texto en la Feria del Libro de La Habana.

El dirigente comunista español precisó que el socialismo no es «una cuestión teórica», sino que debe estar «anclado en el mundo real».

Una de las experiencias más claras sobre esa transición histórica del socialismo como alternativa para la humanidad, Centella la encuentra en la Revolución Cubana, de la cual ha sido un testigo excepcional durante sus recurrentes visitas en las últimas décadas.

«Muchos intentamos aprender de la experiencia cubana», refirió. «Quizá la enseñanza más importante fue su capacidad de adaptarse a la realidad».

«El gran acierto de Fidel fue entender lo que era ser revolucionario en la segunda mitad del siglo XX –que el objetivo era alcanzar el poder y la liberación de Cuba–, y luego también fue capaz de adelantar la posibilidad de la caída de la Unión Soviética y la necesidad de que el socialismo del siglo XXI fuera muy popular, de mucha participación, donde en el Partido haya una participación muy directa de la juventud, de la gente que ya se ha criado dentro de la propia Revolución».

Respecto a los procesos de cambio abiertos en América Latina, en un contexto de avance de la derecha, Centella señaló que tienen un gran reto por delante. «Construir el socialismo no es solamente repartir las riquezas, es construir un nuevo modelo de sociedad, de poder económico y de poder popular».

No se trata solamente de asumir el gobierno, sino que la construcción del socialismo conlleva la toma del poder real. «De lo contrario, ese desbalance en la correlación de fuerzas conlleva a que el poder económico boicotee los procesos revolucionarios».

Por otra parte, detalló, las experiencias de estos últimos años indican que los cambios socialistas necesitan una «batalla ideológica» y la formación de un «hombre nuevo, eso que Fidel tuvo muy claro desde el inicio».

En su región, Europa, el auge de la ultraderecha y la xenofobia es igual de preocupante.

«En los últimos años, a causa de la crisis que no ha terminado, se ha generado una tensión en torno a los emigrantes, a los desplazados que llegan a Europa fruto de guerras que provocaron la propia Europa y la OTAN», dijo. «Pero, fruto de una batalla ideológica, han conseguido que en este momento gran parte de la clase obrera europea no crea que es el capital el causante de su problema, sino el inmigrante».

Si el plan en Latinoamérica es acabar con los procesos revolucionarios, en Europa es intentar conducir el descontento social lejos del sistema, apuntó Centella.

De ahí que su último libro lance un llamado a todos los revolucionarios: «al igual que el capital tiene un plan global, los antimperialistas tenemos que tener un plan global y luego las trincheras serán diferentes, pero la lucha es la misma».

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