Un Cucalambé cada día más vivo

Puerto Padre

A un cuarto de siglo arribó el Grupo Iberoamericano Amigos de la Décima Espinel Cucalambé de Puerto Padre. Una de las instituciones culturales más sostenidas en su esencia y con mayores resultados en Cuba. 

Una de las instituciones culturales de mayor relevancia en Puerto Padre es, sin duda, el Grupo Iberoamericano Amigos de la Décima Espinel Cucalambé, fundado por un conjunto de creadores en 1993, en la casa de Reina Esperanza Cruz y liderado por el poeta Renael González BatistaEs en la estructura poética nacional donde, Renael, realizó sus mayores aportes desde que en 1973 viera la luz su poemario: Sobre la tela del viento, ganador del Concurso Nacional Heredia, en Santiago de Cuba.,con la sola condición de reconocer la décima en todos sus valores culturales, admirarla y cultivarla en cualesquiera de sus variantes.

Esta asociación festejó hace unos días sus veinticinco años de creado y en torno a la fecha se reunió un panel conformado por Diusmel Machado Estrada(Guáimaro, Camagüey, 1975). Poeta, narrador, investigador y crítico literario. Licenciado en Ciencias Farmacéuticas por la Universidad de La Habana. Desde 2003 se desempeña como profesor de Literatura y especialista literario de la Casa de Cultura de Guáimaro. Ha publicado los poemarios para adultos Casa primera (Ed. Ácana, 2001), Caída del ángel a la gloria (Ed. Sanlope, 2004), Cuerpo de isla sordomuda (Ed. Orto, 2009) y El libro de los desterrados (Ed. Sanlope, 2011; en coautoría con Carlos Esquivel Guerra). Autor de los poemarios para niños (en coautoría con su madre, Mirian Estrada Medina): Libro de Titi y Mamita (Ed. Ácana, 2003) y Nuestros amigos del Caroní (CVG-EDELCA, Venezuela, 2006), y en coautoría con Randoll Machado Hernández En el jardín de las espinelas (Ed. Ácana, 2011). Además, el poemario para niños País imaginado (Ed. El Mar y la Montaña, 2009)., Miguel Navarro Díaz y Renael González Batista. Un debate en torno a los orígenes de la décima encabezó la discusión: si Vicente Espinel o Juan de Mal Lara.

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Lo trascendente, más que quien dio partida de nacimiento a la estrofa, fue analizar en qué condiciones se propició el surgimiento de este molde y cómo, hoy, luego de cinco siglos, mantiene su frescura y constituye depósito para tan diversas inquietudes existenciales, tanto para poetas cultos como populares. No siempre la historia puede precisar los precursores de los movimientos artísticos. Hay algo más allá de lo tangible que inquieta a más de un ser para que nazca desde su creatividad una manera nueva de decir o un molde donde contener las nuevas preocupaciones poéticas.

Por su parte, Diusmel, contó su temprano contacto con la décima y con Renael González, quien reflejó ese encuentro en un escrito para el periódico 26 bajo el título de: El pequeño Cucalambé de Guáimaro, cuando solo alcanzaba los trece años de edad. Hoy, Diusmel, es parte de la vanguardia del verso octosilábico en Cuba y exhortó a los presentes a crear un catálogo sobre la décima, que ayude al estudio de la estrofa española, aplatanada en Cuba.

El heterogéneo Grupo Iberoamericano Amigos de la Décima Espinel Cucalambé, incluyó desde sus inicios a literatos, repentistas, músicos, pintores y hasta admiradores de la estrofa nacional. Pronto adquirió dimensiones internacionales al incluir en sus filas representantes de un grupo de países de habla hispana, gracias a la gestión permanente de Renael González, gestor también del Concurso Villa Azul, convocado en una de sus ediciones a nivel internacional, con excelente acogida en Cuba y el extranjero. Luego vendría la sostenida correspondencia con un grupo de poetas que prestigiaron desde su membresía la asociación.

Miguel Navarro, apuntó, que Jesús Orta Ruiz (el Indio Naborí), Pedro Péglez, Luis Rodríguez Almaguer, el Chino Velazqueño y muchos otros importantes poetas, tuvieron encuentros con el Grupo Espinel Cucalambé, que, entre otros valores, incluía a Renael González, considerado por poetas y especialistas uno de los autores más notables del entramado poético nacional.

Bajo la sombra, del Espinel Cucalambé, aparecieron los más diversos proyectos y es indiscutible que la mayor beneficiada fue la estrofa, las tradicionales Jornadas Cucalambeanas, y la cultura puertopadrense debido al aporte de sus autores.

Más allá de las fronteras municipales surgieron otras cofradías similares como la de Gibara, Décima al filo en Guáimaro y el grupo Ala décima, en Alamar. Hoy, es rarísimo que surjan poetas en la Villa Azul cuyo primer contacto no haya sido la décima. Además del valor cultural intrínseco, la estructura octasilábica, aporta a los noveles, herramientas como la síntesis, la economía de recursos y la experiencia de ceñirse a universos limitados para, desde allí, elaborar un discurso coherente y novedoso.

Existe un conjunto de publicaciones tanto promocionales como libros y antologías, que evidencian el desarrollo que tienen los villazulinos en el cultivo de la estrofa. 

Como institución cultural el Grupo Iberoamericano Amigos de la Décima Espinel Cucalambé, merece por sus resultados, la adecuada atención y apoyo para continuar y fortalecer la labor comunitaria, que constituyó el corazón mismo del conglomerado creativo.

Acta de constitución del grupo Espinel Cucalambé:

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