El infinito amor en una obra de Fidel

Fidel por siempre

Santiago de Cuba.–«¡Yo pienso cuando me alegro/ Como un escolar sencillo/ En el canario amarillo/ Que tiene el ojo tan negro!», relee una y otra vez desde su silla de ruedas la pequeña Danais Labaceno Martínez, porque dice que piensa como Martí, y quiere declamar los versos en la inauguración de su nueva escuela.

Alumna de 4to. grado y residente en Jarahueca, municipio santiaguero de Songo-La Maya, ella es uno de los 120 niños que acogerá la Escuela Especial Amistad Cuba-Vietnam, a punto de materializar el bello sueño del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, de contar en cada región del país con un centro similar al de Solidaridad con Panamá, de La Habana.

«Desde la inauguración de esa escuela del municipio capitalino de Boyeros, el 31 de diciembre de 1989  –expone la directora nacional de Educación Especial, del Ministerio de Educación, Marlén Triana Mederos–, nuestro Comandante dijo que se abriría una en el Centro y otra en Oriente, pero todos sabemos que el periodo especial impuso la postergación de muchos proyectos.

«Al compartir con los alumnos de Solidaridad con Panamá la última celebración colectiva de los 15 años –añade–, el General de Ejército Raúl Castro Ruz aseguró que tan sensible anhelo de Fidel sería cumplido, y ya tenemos aquí prácticamente terminada esta magnífica escuela, mientras que en la ciudad de Santa Clara avanza la ejecución de la restante».

EL ROSTRO DE LA FELICIDAD

Aun cuando a primera vista ya impresiona la residencia de estilo ecléctico Villa Elvira, que para el descanso dedicara a su esposa el ilustre patriota Emilio Bacardí Moreau (1844-1922), basta mirar el rostro de los pequeños para constatar la felicidad que reina en la otrora finca El Coral, donde se ubica el plantel, en el barrio suburbano de Cuabitas, carretera de Boniato.

Quizá por el ambiente campestre que dan los mangos florecidos, las altas palmeras y el lomerío de fondo, combinados con el celo puesto por los artistas en la decoración de inmuebles y jardines, que incluyen una gran fuente central, así como los acogedores dormitorios y salones de juego, y en primer lugar por tan especial colectivo, la alegría es sin duda la realidad.

«Pienso que es un éxito inicial de la escuela –destaca la doctora Triana Mederos, cuya vida profesional ha estado unida a esta enseñanza–, porque se trata de educandos con discapacidad físico-motora, y estos primeros 67 procedentes de las provincias de Las Tunas, Holguín, Granma, Guantánamo y Santiago de Cuba parecen estar en sus casas o llevar varios cursos aquí.

«Como es fácil de apreciar –precisa–, para contar con centros de este tipo es menester mucho esfuerzo y recursos por parte del Estado, y a pesar de que el objetivo fundamental  es la rehabilitación física, sicológica y pedagógica de los niños, lejos de ser escuelas obligatorias requieren de la disposición y estrecha participación de los padres.

«Para ello existen programas y estrategias diseñados sobre la base de la amplia experiencia de nuestros docentes, al diagnóstico preciso y la atención de especialistas de Salud Pública, del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, la Asociación Cubana de Limitados Físico-Motores (Aclifim), y decisivamente esa integración de los padres y la familia».

Para transformar al seminternado que hasta ahora acogiera la instalación, la inversión ascendió a cerca de 3,5 millones de pesos e incluyó desde noviembre último el remozamiento general de la elegante mansión Villa Elvira, a cargo de la Fundación Caguayo, la construcción de un bloque docente, y la adecuación de aulas, dormitorios, baños y comedor, a las características del alumnado.

Ydiobis Rodríguez Magdariaga, director de la escuela, agrega que para la atención de los 74 educandos internos y 46 seminternos (estos últimos de la ciudad de Santiago de Cuba), disponen de 32 docentes directamente frente a las aulas y otros 23 entre auxiliares pedagógicos y bibliotecarias, especializados en esta enseñanza.

El tránsito comprende desde los cinco a 15 años en las enseñanzas primaria y secundaria, acorde con los programas de educación nacional; servicios de rehabilitación física a través de un equipo multidisciplinario de Salud Pública, habilitados con los recursos necesarios, y la atención especializada de terapia ocupacional.

La escuela posee diez aulas, laboratorios, una sala de computación, tres áreas de juego, atención de salud las 24 horas del día en consultorio médico, enfermería y salas de observación, así como de estomatología, salas de electroterapia y magnetoterapia, y el gimnasio.

Tanto en esas acciones constructivas, como en el confort de los dormitorios y las condiciones del taller de artesanía, confecciones y reparación de sillas de ruedas por los propios alumnos, el parque biosaludable, una cancha deportiva, la lavandería y dependencias administrativas y docentes, la inversionista Ileana Quintana Coca reconoce la intervención de la Empresa Provincial de Atención y Servicio a la Educación.

La pequeña Danais relee los Versos Sencillos de Martí a su paso en silla de ruedas frente a Villa Elvira. Foto: del autor

LA GRANDEZA DE LA REVOLUCIÓN

En el recorrido a través del amplio plantel, donde trabajadores de Etecsa y Copextel agilizaban la instalación de teléfonos administrativos y públicos, de computadoras, señales de televisión y hasta circuitos cerrados de TV, la caída de la tarde permitía apreciar también la vistosa iluminación proporcionada por lámparas led y luces ornamentales.

En uno de los dormitorios de varones, Zenaida Chea Allison, residente en Mangos de Baraguá, municipio santiaguero de Mella, apenas podía evitar el brillo en los ojos mientras acompañaba a su hijo de 13 años de edad aquejado de mielomeningocele, Marcos de Jesús, quien cursaba el 8vo. grado en la secundaria básica Antonio Maceo Grajales, del histórico lugar.

«Esto es otra muestra de lo grande que es la Revolución –refiere a Granma–, lo mejor que nos podía pasar y que tanto soñamos los padres, porque el niño tiene aquí todo lo necesario para su rehabilitación e inserción en la sociedad, y junto a las condiciones tiene el cariño de este personal que hace que la escuela le guste el doble».

Para sustentar la extraordinaria obra que sobrecumple el Programa del Moncada, la doctora Marlén Triana puntualizó que surgida en fecha tan temprana del triunfo revolucionario como enero de 1962, la enseñanza especial reconocida como subsistema de Educación cuenta hoy con 347 escuelas para la atención de 34 000 estudiantes en el país.

A este noble empeño, después de la  de Santiago de Cuba, vendrá la escuela especial de Santa Clara, para niños de Camagüey, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus, Cienfuegos y Villa Clara, como expresión de la eterna presencia de Fidel.

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