Trump LightYear

Opinión

Las megalomanías de Donald Trump no caben en la Tierra. Él necesita el infinito y más allá, como Buzz, el astronauta de Toy Story. Si el lunes anunció que no descarta ir a la guerra contra Venezuela, ayer martes ordenó, desde la Oficina Oval, que el Pentágono redacte un proyecto de ley para crear una “Fuerza Espacial”.

“Mi Gobierno ha hecho de la creación de una fuerza espacial un asunto de seguridad nacional”, dijo Trump al firmar la directiva que detalla la organización y los poderes necesarios para la nueva entidad, que será el sexto componente de las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Tendrá la responsabilidad de “proteger los intereses” estadounidenses en el espacio y “disuadir toda agresión” contra Estados Unidos y sus aliados.

El pretendido emperador echó manos de inmediato a los necesarios fantasmas y se las dio de socarrón: “Nuestros adversarios están en el espacio, nos guste o no. Ellos sí y nosotros también. Y está será una gran parte de las actividades defensivas y ofensivas de nuestro país, pero seamos amables y hablemos de la defensa de nuestro país”.

Ya en agosto del pasado año, el Vicepresidente Mike Pence había declarado que fueron los otros los que obligaron al inocente Estados Unidos a dar este paso, en respuesta a las amenazas de Rusia, China y corea del Norte, que quieren “desbaratar los sistemas de satélites” de EE-UU. “Nuestros adversarios han transformado ya el espacio en un nuevo campo de batalla. Lo que en su momento fue pacífico, ahora está lleno de gente y de confrontación”, declaró.

Por suerte, no somos pocos los que tenemos bien la memoria a largo plazo y recordamos perfectamente que los intentos de colonización militar del espacio tuvieron su esplendor en la llamada Guerra de las Galaxias de Ronald Reagan.

Trump había anunciado la creación de esta fuerza en junio de 2018, que ahora refrenda con esta directiva presidencial, pero su oficialización depende del Congreso.

Se dice que la “Fuerza Espacial” será creada incialmente bajo la sombrilla de la Fuerza Aérea, aunque tendrá su propio Jefe de Estado Mayor y se subordinará a un Subsecretario de Defensa para el Espacio. Funcionará a la usanza de los marines, que operan dentro de la Armada.
Pero el texto presidencial anuncia que se convertirá la nueva fuerza en un componente independiente dentro de las fuerzas armadas, aunque no determina los plazos.

Se concentrarán en el nuevo mando todo el personal militar y civil que trabaja en el campo espacial, y los que en el Pentágono laboran en temas de satélites, cohetes, armas espaciales y tecnología.

El objetivo de la nueva fuerza, a la que se piensa destinar unos 8 mil millones de dólares en los próximos cinco años, lo dejó claro Trump en sus palabras de 19 de junio de 2018: “Estados Unidos estará siempre de primero en el espacio. No queremos que China, ni Rusia ni otros países nos dominen”. Y añadió “…no basta con nuestra presencia en el espacio, tiene que haber un dominio estadounidense del espacio”.

La militarización estadounidense del espacio violaría el Tratado firmado originalmente en 1967 por Estados Unidos, la URSS y otro centenar de nacio, el cual prohíbe el despliegue de armas nucleares y otras de destrucción masiva en el espacio ultraterrestre, e incluso, limita el uso de la Luna y otros cuerpos celestes con fines militares.

Pobres extraterrestres, se les acabó la relativa tranquilidad.

(Publicado en: El Imperio al dia)

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