Fidel, evocación perenne de su pueblo

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Puerto Padre.- Así como en 1956, Fidel emprendió viaje a bordo del Granma para perpetuar en la historia la rebeldía de una generación comprometida, 60 años después con el fusil al hombro y las botas de guerrillero partió invicto a la inmortalidad. Desde entonces nos atamos a la idea martiana de que morir es seguir viaje.

Aprendimos a amarle y verle eterno, a tenerle entre sonrisas y su pueblo. Tal cual gigante de legendaria barba y pisadas que hacían temblar la tierra.

A 3 años de su siembra fértil confluyen generaciones en varios escenarios de Puerto Padre, dedican la jornada a rendirle honores, que devienen en deber supremo para seguir la obra, a la cual dedicó todas sus energías. Hoy, en la humildad de esa gente, se multiplica el ideario de Fidel.

Al evocarle los pasajes de su fecunda existencia se vuelven tiernos, comprometedores. Lo mismo en medio de un ciclón, que en festejos ahí estaba él, con el dedo erguido señalando el futuro desde un presente de luchas, con natural expresión, pegando la mejilla a la obrera, la niña o la profesional, extendiendo la mano al negro carbonero, al intelectual, al cubano común.

Desafiador de lo imposible, Fidel ganó los grados de Comandante en los días y las noches de la lucha armada, en la Sierra. Cada paso por la historia tiene impregnado su mágico andar, no hay un momento de cubanas y cubanos desde el siglo pasado en el que falte su hálito.

Gladiador de la vida, nos mostró que a cada circunstancia hay que ponerle el pecho y crecerse, que nada ni nadie puede entorpecer la marcha victoriosa de los ideales justos.

El pensamiento de Fidel es acicate, es brújula en tiempos donde la guerra ideológica pretende hacer olvidar la historia, entre versos, canciones y pasajes de su andar consecuente, este 25 de noviembre reafirmarle lealtad es el mejor de todos los homenajes.

Morir es seguir viaje, por eso emprendió el viaje a lo infinito, 60 años después de que a bordo del Granma prendiera la llama de la lucha armada final; y desde ese sitio sagrado nos ilumina, y permanece vivo en el corazón de su pueblo, ese mismo que con él se hizo invencible (Foto tomada de sitio www.ahora.cu).

Rosa María Ramírez Reyes
Rosa María Ramírez Reyes

Máster en Ciencias de la Comunicación, con mención en Periodismo. Seducida por «el mejor oficio del mundo», desde 1995 destaca las historias de vida y los hechos que relatan el hacer de nuestra gente. Los premios y reconocimientos, en su esencia, tienen la pasión por el ejercicio de la profesión. Enseñar a nuevas generaciones también es encargo que asume.

https://cronicasdelpuerto.wordpress.com/

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