Remembranza a la perpetuidad de un hombre

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Después de muerto fue más útil el joven que desde las aulas universitarias alzó la voz por una Cuba libre y soberana, el estudiante que lideró una época de entrega por caminos justos para todas y todos. Julio Antonio Mella, el mismo que fundó la organización universitaria y enlazó generaciones junto a Baliño en el Partido Comunista de Cuba.

Mella tenía inteligencia natural y carácter indoblegable, no callaba ante la opresión. Para los gobernantes de turno, solo la muerte podía apagarle esa llama genuina que desprendía, por eso Gerardo Machado, no vaciló en ordenar el crimen.

Qué lejos estaban de la verdad, porque al disparar José Agustín López aquella arma, el 10 de enero de 1929, no solo ejecutaba un asesinato más, si no el que le sembraría en sus mismas entrañas el valor de la juventud cubana. Aún moribundo Mella sellaba su hidalguía: “Muero por la Revolución”.

Tina Modotti, su amada, quien le acompañaba aquella noche, aseguraba para la posteridad: “Hay muertos que hacen temblar a sus asesinos y cuya muerte representa, para aquellos, el mismo peligro que su vida de combatiente… honramos la memoria de Mella prometiendo seguir su camino hasta lograr la victoria de todos los explotados de la tierra. De esta manera lo recordamos como él hubiera querido: no llorando, sino luchando…”.

Con el asesinato de Mella no pudieron frenar el empuje de las fuerzas populares y las universidades se convirtieron en auténticos escenarios de protesta.

Al decir del General de Ejército Raúl Castro Ruz: “Mella fue un sembrador. No pudo ver culminada la obra. Como sembrador cayó en el surco. Pero como buena semilla en tierra grande y generosa, lejos de morir, su figura vive y se agranda. Lejos de extinguirse, sus raíces inagotables penetran más hondo en la conciencia de los cubanos”.

El joven desde entonces fue más útil y se convirtió en idea y acicate para la consolidación de la conciencia revolucionaria. Él era cosecha fértil de los mambises del siglo anterior, por eso es símbolo de la perpetuidad de un hombre.

Rosa María Ramírez Reyes
Rosa María Ramírez Reyes

Máster en Ciencias de la Comunicación, con mención en Periodismo. Seducida por «el mejor oficio del mundo», desde 1995 destaca las historias de vida y los hechos que relatan el hacer de nuestra gente. Los premios y reconocimientos, en su esencia, tienen la pasión por el ejercicio de la profesión. Enseñar a nuevas generaciones también es encargo que asume.

https://cronicasdelpuerto.wordpress.com/

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