Porque en Cuba no dejamos que el Coronavirus nos enferme el alma

Opinión

Puerto Padre.- Tras la declaración del Gobierno de permitir el atraque en un puerto cubano del crucero MS Braemar, con un pequeño número de viajeros infestados por el nuevo coronavirus Covid-19, saltaron todas las alarmas en las Redes sociales y en la opinión pública.

No existe ni la más remota posibilidad de que en Cuba se desatienda el llamado de auxilio de más de  600 personas que en alta mar están expuestas a una epidemia que pone a prueba hoy, las más elementales cualidades humanas.

Cuba jamás haría eso y no solo porque nunca se ha negado ante llamados similares, sino porque el humanismo que predicamos es parte indisoluble de nuestra práctica diaria.

Se trata nada más y nada menos que de ser consecuentes con nuestros principios; Esos que hemos defendido de detractores y enemigos, incluso con capa y espada, a la usanza de los caballeros andantes de la era medieval.

Como dijo hace poco Ronquillo Bello, presidente nacional de la Unión de Periodistas de Cuba: “La Revolución que triunfó en enero de 1959 solo dio cuerpo de política de Estado a algo que está en la naturaleza del cubano: el sentido del bien común, del desprendimiento, del sacrificio por el prójimo. Para el alma de la nación cubana, determinada por la martianidad, en la suerte suya va la del mundo, y en la de este la nuestra”.

A los que víctimas de la ansiedad y el desespero olvidaron estas premisas, alguien debería recomendarles ponerse de vez en cuando en la piel de los otros para comprender la terrible decepción de los tripulantes del MS Braemar, al constatar que eran despreciados por sus semejantes.

Ignorar el pedido de ayuda humanitaria hubiese sido equivalente a observar sufrir a alguien sin hacer nada para impedirlo. Quedarse impasible ante la desgracia ajena, es también una forma de morir.

Tenemos plena confianza en que se adoptarán todas las medidas establecidas en protocolo para evitar el contagio. Al tomar ésta decisión el Gobierno de la isla actúa en consecuencia según los principios que son práctica permanente en Cuba, como la solidaridad y el humanismo y que deberían ser universales, alejados de cualquier ideología.

En su más reciente mensaje sobre la determinación de permitir al crucero BS Braimar atracar en Cuba, Ronquillo Bello invita a una necesaria reflexión: “El egoísmo o los intereses particulares no sirven de mucho en situaciones de emergencia como las que ahora vive el planeta. Solo la idea martiana es hoy iluminadora: Salvar, salva” (Imagen tomada del sitio digital de Radio Reloj).

Niuvis Ivón Torres González
Niuvis Ivón Torres González

Licenciada en Comunicación Social reorientada al Periodismo. Directora de Radio Libertad y de Regreso a los Molinos.

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