Teófilo Stevenson: leyenda del deporte cubano (Parte IV) Amor e incondicionalidad a su pueblo y a Fidel

Deporte
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Transcurría el 11 de junio de 2012. Una lamentable noticia estremecía a Cuba y a parte del mundo. Víctima de un infarto agudo de miocardio, fallecía en La Habana, Teófilo Stevenson Lawrense, el caballero del ring, el hombre de la derecha de hierro.

A la edad de 60 años, partió hacia la eternidad una leyenda del boxeo cubano y mundial. Basta mencionar que logró tres títulos olímpicos: Múnich 72, Montreal 76 y Moscú 80 y fue tres veces campeón del mundo en los torneos de 1974, 1978 y1986. Peleó en 321 combates, ganó 301 y nunca perdió por nocaut.

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Su excepcional carrera deportiva ocurría en paralelo a una profunda amistad con el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz. Teófilo era incondicional a su gente, a su oriente querido, a Cuba, a Puerto Padre… a su Delicias natal.

Tanto era su compromiso con Fidel y el pueblo, que en varias ocasiones rechazó cifras millonarias con el fin de abandonar a la delegación cubana y pelear en el boxeo profesional.

Foto: CubaSí.

Según el propio Stevenson, la primera vez que le sugirieron desertar del equipo cubano y pasar al profesionalismo fue durante los Juegos de Múnich. Quien hizo el intento fue un argentino que se decía apoderado de Oscar Bonavena. Teófilo, tajantemente expresó: «Si con Bonavena yo me busco 100 mil ó 200 mil dólares, a ti te veo como un saquito verde de millones».

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La segunda propuesta fue a través de una llamada telefónica. La comunicaría uno de sus compañeros del equipo olímpico cubano, quien le dijo que un estadounidense se le había aproximado con la oferta de darle un millón de dólares por pelear con el entonces campeón mundial de los pesos pesados del boxeo profesional, Joe Frazier.

La pelea se desarrollaría en la Florida, Estados Unidos, y si Stevenson salía vencedor, se convertiría en el campeón mundial de los pesos pesados en solo una noche. Stevenson pensaba que tenía todas las de ganar ante Frazier, pero declinó la invitación contestando que prefería consagrarse a sus estudios de ingeniería y a la Revolución Cubana.

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«Prefiero el cariño de ocho millones de cubanos», declararía Teófilo. «Y no cambiaría mi pedazo de Cuba ni por todo el dinero que me puedan ofrecer».

Grande entre los grandes fue Teófilo Stevenson. Delicias, Puerto Padre, le vio nacer el 29 de marzo de 1952. La Habana, Cuba, le despidió con un hasta siempre, el 11 de junio de 2012, cuando apenas contaba 60 años.

Las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, retrataron con exactitud la trayectoria de este revolucionario y atleta del pueblo:

Teófilo Stevenson merece el reconocimiento del pueblo cubano por su éxito deportivo derivado de su disciplina, de su consagración al deporte, de su valor, de su moral. Creemos que él dejó un ejemplo todavía más valioso que eso y es el instante en que le hablaron de la posibilidad de ganarse un millón de dólares. Ese joven, hijo de humilde familia y un humilde obrero oriental, dijo que él no cambiaba su pueblo por todos los dólares del mundo.

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