Fidel: Ineludible realidad de una añorada presencia

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Hoy rememoramos con mayor fuerza las tristes jornadas vividas hace 4 años, tras la muerte de Fidel. Afloran entonces recuerdos y emociones que estremecen cada fibra para, en un nostálgico palpitar, tener clara noción de su ausencia física.

Con un apetito que no logra saciar ningún argumento, buscamos en cada anécdota la fuerza necesaria para seguir y nos aferramos a su ejemplo como único camino en el afán por ser fieles discípulos de sus ideas.

Fidel trazó un camino para los cubanos y ayudó a levantarse a una nación que sueña desde entonces con un proyecto de país donde justicia social e igualdad sean términos enriquecidos con el actuar cotidiano, hasta adquirir dimensiones universales y ubicarlos justo en el lugar donde el mundo mejor que imaginó es posible.

A cuatro años de su desaparición física los cubanos lloramos aún su partida con la misma fuerza del primer día. Sabernos herederos de su legado y defensores de su pensamiento revolucionario no es suficiente para calmar el dolor multiplicado ante la ineludible realidad de su añorada presencia.

La piedra monumento que en forma de un gigante grano de maíz, desde el cementerio Santa Ifigenia, perpetúa para la eternidad la certeza de que toda la gloria del mundo cabe en ese espacio, es símbolo perenne de cómo se simplifica la grandeza.

Esa fue la última y más profunda lección de Fidel: enseñarnos cómo atesorar la más pura de las esencias en una piedra que encierra desde su condición sustantiva, la más bella de las utopías.

Los que han tenido el privilegio de llegar hasta Santiago de Cuba y acariciar la piedra traída desde el corazón de la Sierra Maestra, saben que el simple contacto trasmite una energía inexplicable, solo comparable a la fuerza que emanó siempre de su entrañable personalidad.

A los últimos días de noviembre desde 2016, le fue impreso un matiz suntuoso. Durante esas jornadas un corcel invencible lideró una caravana rumbo a la inmortalidad. Las lágrimas que aún corren por el rostro de los agradecidos ya nos se detendrán jamás hasta formar torrente cristalino, donde reposará por siempre el Comandante Invicto de las mil batallas.

(Imagen de Archivo)

Niuvis Ivón Torres González
Niuvis Ivón Torres González

Licenciada en Comunicación Social reorientada al Periodismo. Directora de Radio Libertad y de Regreso a los Molinos.

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