Desde Alegría de Pío aquí no se rinde nadie

Destacamos

Abruptos caminos, una veces cenagosos, otras entre bosques y cañaverales sobrevinieron al desembarco del Granma. Los expedicionarios avanzaban al lomerío oriental como podían. Ya habían transcurrido tres días de la llegada a las costas cubanas cuando conocieron de la pólvora enemiga.

En un sitio identificado como Alegría de Pío, el 5 de diciembre de 1956 los bisoños combatientes hablaban de las jornadas que sucederían, de la verdadera batalla por alcanzar la libertad definitiva. Tras la agotadora marcha aguardaban en el lugar para seguir el rumbo escogido. No contaban entonces con la delación del guía. Fueron así sorprendidos por una lluvia de balas enemigas.

La dispersión de la gente, la sangre brotando de los cuerpos tendidos, el fuego abierto, se apoderaban de la tropa. Fidel Castro, el líder intentaba reagruparlos, mas, era prácticamente imposible.  

Los soldados de Fulgencio Batista Zaldívar conminaban a los expedicionarios a rendirse, pero una voz, fuerte y viril salió de entre los rebeldes: “Aquí no se rinde nadie…”.  Era la del capitán Juan Almeida Bosque que sembraría por siempre la máxima de no claudicar ante el enemigo.

Así fue aquel 5 de diciembre de 1956 el primer bautismo de fuego de los expedicionarios del yate Granma. Así fue que empezó a forjarse el Ejército Rebelde devenido como Fuerzas Armadas Revolucionarias.

(Imagen de Archivo)

Rosa María Ramírez Reyes
Rosa María Ramírez Reyes

Máster en Ciencias de la Comunicación, con mención en Periodismo. Seducida por «el mejor oficio del mundo», desde 1995 destaca las historias de vida y los hechos que relatan el hacer de nuestra gente. Los premios y reconocimientos, en su esencia, tienen la pasión por el ejercicio de la profesión. Enseñar a nuevas generaciones también es encargo que asume.

https://cronicasdelpuerto.wordpress.com/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *