Bandera y escudo cubanos

El momento histórico

Opinión

Casi a punto de llegar al término de este complejo año 2020, valdría la pena intentar una caracterización del momento histórico en que nos encontramos, referente necesario, tal como lo señalara Fidel. De enorme magnitud, el empeño no habrá de lograrse en el aislamiento de voces individuales. Requiere la convergencia de muchos saberes. En lo que a mí respecta, puedo tan solo formular algunas interrogantes.

En lo inmediato, a no dudarlo, la administración Trump hará sentir sus últimos coletazos con el propósito de entorpecer la introducción de cambios en las políticas por parte del Gobierno que tomará posesión en el próximo mes de enero. Se trata, por demás, de acumular un capital político a favor de la derecha con vistas a confrontaciones que habrán de proseguir.

No estamos ante los caprichos de un lobo solitario. Su línea responde a los intereses más recalcitrantes del poder hegemónico y su lenguaje demagógico encuentra eco en los sectores de opinión más retrasados del país. De hecho, en menos de cuatro años su conducta ha conducido al rompimiento de las reglas de juego trabajosamente conformadas a través de siglos para normar las relaciones entre los Estados, todo ello cuando crecen a velocidad pasmosa las amenazas que se ciernen sobre la supervivencia del planeta.

En efecto, en espera de vacunas y de su producción masiva una vez comprobada su eficacia, la pandemia sigue dejando su secuela letal en el mundo. De naturaleza tan desconocida como las pestes de la Edad Media, no sabemos todavía lo suficiente acerca de las secuelas que podría dejar entre los supervivientes. La expansión del fenómeno ha puesto al descubierto realidades subyacentes en nuestra contemporaneidad. Evidencia la acrecentada interdependencia existente en un planeta que se achica progresivamente, algo que muchos habían advertido sin que ello traspasara el terreno de la retórica. Apunta también hacia las dramáticas consecuencias derivadas de la aplicación de políticas neoliberales, que limitan la capacidad de acción de los gobiernos y conducen a la precarización de los sistemas sanitarios.

El modelo liberal debilitó la salud pública en los países desarrollados. El derrumbe del socialismo en la Europa del Este condujo al abandono de las políticas de bienestar. En los territorios del sur subdesarrollado el impacto fue aún mayor. Para implantarse en nuestra América, el neoliberalismo apeló a las formas de violencia extrema utilizadas por Augusto Pinochet y sus similares. Una generación entera que había colocado sus esperanzas en el triunfo de la Unidad Popular de Salvador Allende fue sacrificada.

Con matices diversos, las formas de resistencia que se manifiestan a lo largo del espinazo andino reaccionan contra los resultados palpables de las medidas que entonces fueron implementadas. La propuesta de abolición de la Constitución pinochetista en Chile aspira a suprimir su fundamentación jurídica.

En el conjunto de la región, los reclamos pueden diferir. Algunos conceden prioridad al rescate de una educación pública socavada por la universidad privada, más volcada hacia las utilidades del negocio que a la formación de las nuevas generaciones. Tal había sido la demanda, hace ya algunos años, de los estudiantes secundarios chilenos, los primeros en dejar sentir su voz. Incumplidos los acuerdos de paz, en Colombia van cayendo, día a día, dirigentes campesinos locales. Mientras tanto, la pandemia deja su rastro letal entre los más desfavorecidos.

No podría completarse el panorama actual sin tener en cuenta los cambios introducidos por la expansión de la digitalización. El tema merece un análisis que no está a mi alcance. No cabría tampoco en el breve espacio de estas cuartillas.

Resulta obvio, sin embargo, que la aparición del fenómeno ha introducido modificaciones en las formas de comunicación y en el modo de establecer relaciones entre los seres humanos. La velocidad de los mensajes supera en mucho la alcanzada por las vías tradicionales y lo que pudieron significar en su tiempo el telégrafo y el teléfono.

Útil para los investigadores, favorece el acceso inmediato a las más recientes contribuciones en el mundo de la ciencia. Ilusorias promesas de democratización, las redes sociales transmiten contenidos personalizados que vulneran principios éticos atenidos al respeto de la verdad. Se manipulan conciencias con fines electorales que actúan sobre un destinatario con perfil nítidamente identificado. De manera relampagueante, en medio de la crisis económica, los dueños del negocio han edificado fortunas gigantescas.

Y la pandemia sigue ahí. De repente, la humanidad ha percibido su extrema vulnerabilidad, aunque no se advierta todavía su contenido premonitorio con vistas al porvenir. En distintos lugares del mundo, muchos pensadores reivindican la necesidad de un replanteo radical de estilos de vida y un freno a la depredación del planeta en el contexto de la deseada pos-pandemia.

Son apenas tanteos iniciales. Hay que volver a las reflexiones de Fidel en su etapa de retiro productivo. Porque el poder hegemónico de las finanzas implementará la seducción y la violencia para asegurar su dominación. En estas circunstancias, el desafío mayor ante el embate consiste, más allá de la diferencia de matices, en construir consensos con el propósito de defender la vida.

(Imagen de Archivo)

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