El mundo contra el bloqueo

Opinión

Hoy 23 de junio prevaleció la sensatez en la Organización de Naciones Unidas, cuando los países por mayoría votaron a favor de que los Estados Unidos ponga fin al bloqueo económico, financiero y comercial sobre Cuba.

Las más de 240 medidas que promovió Donald Trump durante su gobierno para recrudecer el asedio contra la isla caribeña, es ejemplo de la política agresiva contra Cuba.

Directa o indirectamente en Puerto Padre, somos víctimas del monstruo; familias divididas y madres con hijos que murieron ahogados tras aventurarse en el mar, ilusionados con los cantos de sirena de la mal llamada Ley de Ajuste Cubano.

Nuestro país se abre al mundo mediante programas de salud, educación y cero bombas; en cambio la política exterior yanqui potencia la intensión abierta de destruir a la Revolución.

Entre los impulsores de ésta estrategia hay congresistas y personeros con lazos sanguíneos en la Isla, quienes optan por el odio; tal es el caso de la Ley Hemls Burton, firmada en 1996 por Bill Clinton para complacer a la Fundación Cubano-Americana, patrocinadora de las salidas ilegales en balsas.

El comercio de los Estados Unidos con Cuba incluye condiciones especiales e inexistentes en el mundo; las medidas de flexibilización que promulgó Barack Obama fueron prácticamente borradas por Donald Trump, quien incorporó más de 240 prohibiciones, en su mayoría de carácter internacional.

En la cercana Florida y otros estados de la Unión Americana, es imposible comprar artículos, sin que medie el permiso especial del Departamento del Tesoro, cuestión reiterativa en naciones que utilicen un 10 por ciento o más de componentes MADE IN USA.

Somos un país del tercer mundo, con recursos humanos altamente calificados, bajo asedio de cazadores de talentos, quienes a través de una oficina gubernamental estimulan la deserción y emigración ilegal, mientras iguales privilegios niegan a mejicanos, salvadoreños, nicaragüenses y demás latinos sean o no profesionales.

Estados Unidos produce tecnologías de primera línea para la industria azucarera y el bloqueo impide acelerar la recuperación de centrales como el Antonio Guiteras, del cual viven miles de familias y de cuyo aporte económico depende parte del desarrollo integral de Puerto Padre.

En varios estados norteamericanos abunda el trigo de alta calidad y a buenos precios, pero tenemos que buscar proveedores en Europa y Asia, lo cual multiplica los gastos, además de generar opiniones y actitudes diversas en la población y sectores laborales.

El pan nuestro de cada día que tanto promueve Estados Unidos, depende de mercados distantes como Francia, Turquía, mediante transacciones amenazadas por leyes extraterritoriales.

Aún cuando en el orden interno tenemos problemas organizativos que malogran el óptimo aprovechamiento de los recursos materiales y humanos, el bloqueo existe, lo demostró nuevamente el concierto mayoritario de 184 gobiernos que este 23 de junio dijeron no a la hostilidad imperial contra Cuba.

Imagen tomada de Cubadebate.

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